jueves, 4 de agosto de 2016

EL CAÑILLO DE ARAOZ


EL CAÑILLO DE ARAOZ                                                                                                                                                                   
“Este cañillo estaba situado en las afueras de Benahadux en dirección a Gádor, en el barrio que actualmente lleva su nombre y donde aún quedan visibles los restos de la fuente. Funcionó hasta los años sesenta, cuando aún quedaban muchas casas sin agua potable y era normal abastecerse de las fuentes y los pozos cercanos, sobre todo de buen agua para beber.
El agua del Cañillo era tan apreciada que a él acudían vecinos de toda la comarca formando largas colas con sus cántaros, en espera del preciado turno. Venían de Gádor, Rioja, Pechina, Huercal… incluso de Almería. La mayoría venia en burros aparejados con sus aguaderas y sus correspondientes cuatro cántaros. Ante tanta demanda se hacía necesario poner orden en los turnos y garantizar el abastecimiento de los habitantes de Benahadux. Para ello el Ayuntamiento de la localidad nombró un encargado del Cañillo y autorizó un canon de una perra chica (cinco céntimos de peseta) por cada cántaro que llenaran los habitantes de los pueblos vecinos. Esta labor la desarrolló durante muchos años Rafael, el de la Partala, todos los días del año, desde la salida del sol hasta el atardecer.
Eran tiempos difíciles y hasta las perra chicas escaseaban. Por eso, al caer el sol, cuando Rafael acababa su larga jornada, la cola del cañillo aumentaba y hasta bien entrada la noche seguía el bullicio en la fuente. Incluso a media noche era corriente ver algún aguador haciendo acopio, o algún aprendiz de panadero cargando agua para la panadería de Benahadux. Y es que el agua del Cañillo tenía fama de hacer buen pan. Hubo un tiempo en que se le puso un candado al cañillo para evitar que se llevaran el agua sin control, y permitir así que el pequeño algibe de la fuente recuperase niveles, pero fue inútil, El candado aparecía roto”.    
(CULTURA Y PAISAJES DEL AGUA. JUAN ANTONIO MUÑOZ MUÑOZ)

Se abastecía este cañillo con una pequeña fuente  que tenía  su galería en el barranco del molino de Araoz, hoy destruida con los desmontes de las canteras y que afloraba a la altura de la fábrica de cemento. 
A su salida a la luz se convierte en una targea que discurre rambla abajo y a la altura de las naves de la antigua Ronixa gira hacia el sur. 
Corre paralela al muro del perímetro de estas naves (donde la han usado, rellenándola de cemento, para sujetar la valla metálica) y justo donde esta acaba gira hacia la derecha en dirección oeste y serpenteando y cambiando de rumbo varias veces, llega a la parte alta del cerro del cementerio, al paraje de las “Paraticas Bajas”. 
En esta zona aparecen pequeños tramos de otras conducciones, pero al poco desaparecen y no se pueden documentar de modo eficaz. Algunas parecen encaminarse hacia las antiguas caleras y los cortijos de los alrededores, incluso a la Venta de Araoz o San Miguel.


Bordeando la parte derecha de la rambla llega hasta una columna de alta tensión y aquí se bifurca, continuando la original hacia el sur, en dirección a la calera en la rambla de la Partala y un ramal de nueva construcción parte de este punto y en línea recta hacia el este, hacia el cementerio del pueblo. 
Este nuevo tramo está construido con cemento y ladrillo y cubierto en su mayor parte 
 Poco antes de llegar a la altura del  cementerio la targea cambia el cemento por la arcilla, pues un tramo de unos cien metros está construido (o reconstruido) con atanores de barro de unos 90 centímetros de largo, algunos de los cuales aún se conservan en el lugar. 

A la altura del cementerio estos atanores desembocan en una pequeña balsa de decantación situada a la entrada del puente que ayuda a  librar el barranco y se encamina, rozando los tejados de las viviendas del barrio, hacia su destino final: el cañillo de Araoz.     



Aunque nada tiene que ver con el original cañillo, éste de nueva construcción y a pesar de que sus aguas no sean ya de Araoz, nos recuerda el porqué del nombre de este barrio y la importancia que tuvo en su época en la que el agua corriente en las viviendas no existía y el abastecimiento se hacía con cántaros y otras vasijas desde esta fuente y otras repartidas por el municipio como la del lavadero del pueblo. 




Por cierto, abastecida ésta por la misma fuente y compartiendo parte del recorrido de  la targea hasta la bifurcación mencionada donde coge otro camino hasta el lavadero.  






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EL CAÑILLO DE ARAOZ Y EL LAVADERO DEL PUEBLO COMPARTEN LA MISMA FUENTE
                                                       



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