lunes, 2 de febrero de 2009

MORISCA

MORISCA.

El 21 de Mayo de 1492 se erige la Catedral de esta ciudad de Almería. La “erección” está hecha en la Alhambra de Ganada y en ella se va a especificar el organigrama en sus vertientes jerárquica, funcional y administrativa de la Diócesis almeriense.
Encabeza el mencionado Documento de Erección un Breve de Inocencio VIII, cometido a Don. Pedro de Mendoza, Arzobispo de Toledo y Gran Cardenal de España con el título de la Santa Cruz, en el que se especifica que se expide a petición de los señores Reyes Católicos, a través de su embajador especial en el Vaticano Don. Iñigo López de Mendoza, Conde de Tendilla, por el que se solicitaba del Papa el privilegio de erigir dignidades, canongías, prebendas y otros beneficios en catedrales y colegiatas «en las que enteramente había cesado el culto». Atendiendo a la tal petición, Inocencio VIII establece y ordena en su Breve el conceder potestad a Don. Pedro de Mendoza y al Arzobispo de Sevilla y sus sucesores para erigir en Catedrales, Colegiatas e Iglesias aquellas Dignidades, Canongías y Prebendas que estos es¬timasen y en el número que les pareciere competente. Asimismo, la potestad de la dotación, que compete a los Reyes el señalar los Diezmos, Frutos y Rentas y Productos de Haciendas, tanto aquellos que el Rey y la Reina les donen y concedan y los que puedan libremente llevar. Finaliza el Breve con un poder, que constituye ESTATUTO, por el que esto se habría de efectuar:
«sin que obsten cualesquiera constituciones y ordenaciones apostólicas, estatutos y costumbres de las dichas Iglesias, corroborados con juramento, con confirmación apostólica u otra cualquier firmeza, ni otros cualesquiera que fueren contrarios. »
Esta potestad personal concedida al Capellán Mayor de la Reina, Don. Pedro de Mendoza, y la genérica concedida a los arzobispos de Sevilla, había sido expresamente ordenada su consecución en las instrucciones de los Reyes al Conde de Tendilla en su embajada, respondiendo a la necesidad de designar personas de confianza por parte de los Reyes para proceder a la reordenación del recién conquistado Reino de Granada.
Así, sentadas las bases jurídicas, corresponde a los Reyes, pues, la facultad de erigir y dotar convenientemente las iglesias en aquellos lugares que los Privilegios papales les permiten y, como es lógico suponer, en el Documento de Erección de la Catedral de Almería el segundo aspecto que nos aparece es el "Requerimiento Real" que se hace a Don. Pedro de Mendoza para erigir y dotar:
«en la Iglesia Catedral de la Beatísima Virgen María, con el título de la Encarnación, de la ciudad de Almería del Reino de Granada, y también en las otras iglesias de la misma ciudad y de toda su diócesis/.../en el número y forma que nos pareciere conveniente, los oficios y beneficios que pudieran convenir»[al culto divino].
Desde el momento de la erección, las parroquias funcionan según las necesidades de los cristianos viejos existentes en las distintas poblaciones, ad libitum, pero bajo una sucinta ordenación territorial no expresada ni pormenorizada que las adscriba jurídicamente a uno u otro obispado. Después de las conversiones masivas de musulmanes en el Reino de Granada, posteriores a 1.500, y debido también a los pleitos sobre jurisdicción diocesana surgidos de la ambigüedad del borrador de instrucciones, se produce, la erección de fray Diego de Deza con el fin de reordenar el territorio.
El 26 de mayo de 1505, sucede la primera “erección” de parroquias para la restaurada Diócesis almeriense. La “erección” la lleva a cabo el Arzobispo de Sevilla fray Diego de Deza y el total de estas parroquias se eleva a 42, servidas por un total de 67 Beneficios simples y 45 Sacristanías. De estas parroquias, 20 serían de”jurisdicción realenga“, es decir, directamente sometidas al patronazgo de los Reyes, y las 22 restantes de “señorío”, bajo el control y tutela de distintos nobles a los que se les concedieron mercedes y privilegios por razón de su participación en la Reconquista del Reino Nazarita.
El número de fábricas no se menciona en el documento porque se destinan a tal uso las antiguas mezquitas de las distintas localidades.

La parroquia de Benahadux es una de las 20 bajo la jurisdicción realenga, y contaba con 2 beneficios y 2 sacristías de los anejos de Pechina y Alhamilla. Se erige con el título de “Santa María de la Cabeza y Patronato de San José”.
Pareja con la “erección” corre la dotación económica, como modo de sustentación y mantenimiento de la Diócesis almeriense. El núcleo central de la aportación económica está fundado en los “diezmos” de cristianos viejos, pero éstos son escasos o inexistentes en un territorio que ha estado sometido al dominio musulmán, así tendría un papel importante los “diezmos” de cristianos nuevos (conversos), de los cuales se van a ceder los veinte novenos de diezmos y privilegios, legaciones y juros.
Aparte los diezmos que por derecho correspondían a la Iglesia para su dotación, los Reyes dispondrían “Repartimientos” en “suertes” de tierras de secano y regadío, olivares, viñas, huertas, molinos, casas, tiendas, hornos de pan cocer etc. Confiscados a los moriscos. Estos repartimientos y juros establecen un acceso a la propiedad que en ciertos casos es disfrutada personalmente por prebendados y beneficiados, pero que en la mayoría de los casos va a suponer un ingreso por régimen de arrendamiento, lo que conocemos con el nombre de “Censos”, que su propiedad no corresponde a las personas físicas, sino al beneficio prebenda que dotan.

La presentaçión de Sus Altezas quel provisor presentó en el XV de noviembre de XCI años".
"En quinze días del mes de noviembre de noventa e un años presentó el provisor Diego Pérez de Pedrosa, provisor deste obispado de Almería, ante Diego de Vargas, repartidor desta dicha çibdad por Sus Altezas, dos çédulas del Rey e de la Reyna, Nuestros Señores, firmadas de sus nombres e refrendadas de Juan de la Parra e de Fernando Alvarez, fechas en esta guisa.
El Rey y la Reina:
Repartidores de las casas e tierras e qualesquier posesión de las çibdades y villas e logares y castillos del reino de Granada, porque Nos queremos que las iglesias sean primeramente dotadas para sus fábricas y reparos. Por ende Nos vos mandamos que dedes e asinedes a las dichas iglesias, todas las posesiones e rentas que hallará des que tenían siendo mezquitas, o otras que les valgan e renten tanto como aquellas, las quales queremos que tengan las dichas iglesias hasta que acordemos la dote que han de tener para sus reparos e fábricas según dicho es. Fecha en la Real de la vega de Granada, a veinte e ocho días del mes de julio de mill e quatroçientos e noventa e un años.

Yo el Rey. Yo la Reina.
Por mandado del Rey y de la Reina
Fernando Alvarez".

El 8 de septiembre de 1494, los monarcas escribían al repartidor de la ciudad de Almería Diego de Vargas, ordenándole que detuviera el repartimiento de los habices de la mezquita mayor “hasta que nos seamos en esas partes, plaziendo a Dios, e lo mandemos repartir e proveer…”.entre sus nuevos beneficios, Catedral, convento de Santo Domingo y Hospital Real “por manera que no rezivan agravio e las dichas Iglesias goçen de la merçed que de nos tienen”.
El 21 de noviembre, de 1495, los Reyes Católicos pedían al arzobispo de Granada fray Hernando de Talavera que «hagays repartir las dichas tierras e heredamientos en esta manera; “La meytad de todo ello para la fabrica de la dicha Yglesia, e las dos partes de la otra mytad para el dicho monesteryo e la otra parte para el dicho ospital. E para nuestro servicio enbiad allí luego una persona para que faga el dicho repartimiento...”. El nombramiento recae en Diego de Chinchilla, vecino de Granada.

Confirmación de los Reyes Católicos de la elección de los miembros del concejo de Almería para 1496, según el Fuero Nuevo.
Almería.
“El Rey e la Reina. Conçejo, corregidor, alcaldes, alguazil, regidores, cavalleros, escuderos, ofiçiales e omes buenos de la çibdad de Almería. Vimos las personas que nombrastes para regidores e otros ofiçiales desta dicha çibdad, por virtud del Fuero Nuevo por nos mandado de haser. Por el qual dicho nombramiento, atento al thenor e forma del dicho Fuero, nombrais los ofiçiales siguientes: Regidores. - Alvaro de Montenegro. - Juan de Quebedo. - Diego Hernandes de Molina. - Montero. - Ochoa de Cariaga. - Lucas Manuel. Presonero. - Juan Bayle. Mayordomo. - Diego de Oropesa. Procuradores. - Pero Fernandes de Hellín. - Diego Navarro. El qual dicho nombramiento mandamos ver, e mandamos que los susodichos ofiçiales usen de los dichos ofiçios por este presente año, segund e por la forma e manera que el dicho Fuero dispone. E dende aquí adelante, atento e segund el dicho Fuero lo requiere e dispone. Fecha en la çibdad de Tortosa, XIII días del mes de enero de XCVI años.
Yo, el rey. Yo, la reina.
Por mandado del rey e de la reina
Fernando de Çafra”.

Repartimiento de los habíces correspondientes al Hospital Real de Almería.

1.496. Marzo, 15, Almería.
Traslado hecho en Almería el 7 de abril de 1.506.
Archivo General de Simancas, Patronato Real, leg. 68, fol 38.

“Sepan quantos esta carta de repartimiento vieren como yo Diego de Chinchilla, vezino de la noble e gran çibdad de Granada, repartidor que soy por virtud de una comisión que tengo del reverendísimo señor arçobispo de la dicha çibdad de Granada, firmada de su nombre, e por virtud de una çédula firmada del rey e de la reyna, nuestros señores, firmada de su reales nombres e refrendada de su secretario Fernando Alvarez de Toledo. La qual dicha çédula de su altezas es dirigida al dicho señor arçobispo, el tenor de la qual es quel dicho señor arçobispo enbie a repartir todas las tierras calmas y heredamientos que la Yglesia Mayor desta çibdad de Almería tenía e poseya siendo mesquita.
Por virtud de la qual dicha çédula, el dicho señor arçobispo cometió el dicho repartimiento de las dichas tierras e heredamientos a mi el dicho Diego de Chinchilla e diese la mitad de todas las dichas tierras e heredamientos a la fabrica de la dicha Ygiesia Mayor e de la otra mitad se hiziesen tres partes e se diesen las dos partes al monasterio del Señor Santo Domingo desta dicha çibdad e la otra parte al ospítal desta dicha çibdad, según que mejor e mas conplidamente se contiene en la dicha çédula de sus altezas, cuyo thenor e de la comosion a mi fecha por el dicho señor arzobispo es este que sygue:

Inserta carta de Reyes Católicos, dada en Almazán el 21 de noviembre de 1495, al arzobispo de Granada para que nombre un repartidor y el nombramiento de Diego de Chinchilla, hecho por el arzobispo de Granada el 27 de enero de 1.496 (37).

Por ende yo el dicho Diego de Chinchilla, repartidor, digo que por quanto e seydo e soy certificado e he avido clara, entera e verdadera relaçión, asi por escrituras y instrumentos como de personas e por todas las otras formas e maneras que he podido, de las tierras y heredamientos que la dicha Yglesia Mayor tenia e poseya de tienpo inmemorial acá e asy en esta çibdad como en el ryo e guerta della.
Por ende yo el dicho Diego de Chinchilla a ynstancia de la dicha çédula de sus altezas deregida al dicho reverendisymo señor arçobispo de Granada mandan e por virtud de la dicha comisión que tengo del dicho señor arçobispo para esecutar la dicha çédula de sus altezas digo que fago división e repartimiento de las dichas tierras e heredamientos que asy tenia e poseya la dicha Yglesia Mayor e porque mejor e mas conplidamente se faga el dicho repartimiento e por evitar todas cabsa de sospecha tomo por asesor e aconpañador para echar las suertes de la dicha mitad para la dicha Yglesia Mayor e dos terçios para Santo Domingo e el otro terçio para el ospital a vos Christoval de Biedma, escrivano del concejo dcsta dicha çibdad, como a persona esperta, ydonea e suficiente. Las quales dichas suertes se echaron en mi presençia e de Juan Rodríguez de Santander, escrivano publico desta çibdad, por ante quien paso el dicho repartimiento, estando allí presentes Pero Pasqual en nombre e como procurador de la dicha Yglesia Mayor e de los señores deán e cabildo della e en nombre asy mismo e como procurador del ospital, nombrado e diputado por los dichos señores deán e cabildo de la dicha Yglesia Mayor para reçibir la mitad de las dichas tierras e heredamientos que cupiesen a la dicha fabrica de la dicha Yglesia Mayor e otrosy par resçibir el dicho terçio que cupiese al dicho ospital e otrosy estando allí presente fray Matheo de Valladolid en nombre e como procurador del dicho monasterio de Santo Domingo para reçebir los dichos dos tercios que cupiesen al dicho monasterio, el qual dicho Pero Pascual y el dicho fray Matheo para esto fueron çitados e llamados e la una parte de la mitad que cupo al dicho ospital desta çibdad es lo syguiente:

Alcaría de Benahaduz Olivos
Primeramente cupo a esta una parte del ospital quinientos e vente e un pies de olivos, los quales están en la dicha alcaría de Benahaduz pies DXXI

Alcaria de Pechina
Ytem mas copo a esta dicha parte del ospital çinquenta pies de olivos, los quales están en la dicha alcaría de Pechina en la heredad de Alcatar
pies L

Guechar
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital sesenta e un pies de olivos questan en la dicha alquería de Guechar. pies LXI
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital treze pies de azeytunos que se disen del Marçi questa en la dicha alqueria de Guechar.
pies XIII
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital dose pies de aseytunos questan juntos con la fuente de la dicha Guechar. pies XII

Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital cinquenta pies de olivos questan en el Armajal, termino de Huécija. pies L

Tierras del rio
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital dos vancales, el uno de Çandoroçi e el otro de Clacluvil, en que hay diez e nueve tahullas con sus cabses e parrales e arboles de fruto, lo qual que dicho es están en la dicha alquería de Benahaduz.

Tierras calmadas del campo
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital unos vancales que se disen de Alfachar que hay en ellos setenta tahullas. LXX tahullas.
Ytem mas le copo a esta dicha parte del ospital otros vancales que se disen de Al Humed que ay en ellos beynte tahullas. XX tahullas
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital otros vancales questan junto con Rafe que ay en ellos diez tahullas. X tahullas
Ytern mas copo a esta dicha parte del dicho ospital otros vancales que se disen Al Mulaque en que ay en ellos diez e ocho tahullas XVIII tahullas
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital otros vancales que se disen Ayn Alcara en que ay en ellos ocho tahullas. VIII tahullas
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital otros vancales de Ynça Aben Arrama que ay en ellos veynte tahullas. XX tahullas
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital otros vancales questan juntos con Marçor que hay en ellos dose tahullas. XII tahullas
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital otros vancales que se disen de Rabitan en que ay en ellos dose tahullas. XII tahullas

Tiendas
Primeramente copo a esta parte del dicho ospital una tienda que tien Graviel de
Carvajal en la plaza de Los Moros en renta en cada un año quatrocientos maravedís
CCCC.

Ytem mas copo a esta parte del dicho ospital dos tiendas que tenia Alonso Arias,
que Dios aya, de las quales hiso una lonja para poner Mercadorias que renta cada año çiento e ochenta e seys maravedis CLXXXVI.

Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital otra tienda que solía tener Alonso de Toledo que tiene agora la Maldona que renta cada año çiento e çinquenta e çinco maravedis. CLV.

Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital dos tíendas que tienen Martín de
Olivares, la una que renta cada año çiento e çinquenta e çinco maravedis.
CLV.

Las quales sobredichas tiendas rentan.

Las tiendas que no rentan son las siguientes:
Ytem mas copo a esta parte del dicho ospital de seys tiendas questan cabe el juego de las cañas las dos.
Ytem mas copo a esta dicha parte del ospital de tres tiendas questan cabo Santa Luçía la una.
Ytem mas copo a esta dicha parte del ospital de tres tiendas questan en la hesera del jurado Martín Alonso la una.
Ytem mas copo a esta dicha parte de quatro tiendas questan cabo San Gavriel una.
Ytem mas copo a esta parte del dicho ospital la mitad de un mesón e meytad de tienda de la puerta de Purchena un terçio.
Ytem mas copo a esta dicha parte del dicho ospital de la mitad de un molino de aseyte questa en Gue un terçio.
Ytem mas copo a esta dicha parte del ospital de un molino de açeyte questa en Bcnahaduz un terçio.
Ytem mas copo a esta parte del dicho ospltal de la mitad de un horno de pan cozer que no renta nada questa en la calle de Hernando de Medina un terçio.
Asi que montan los olivos que cupieron a esta dicha parte del dicho ospital seteçientos e siete pies de olivos en la manera que dicha es.
Asi se montan las dichas tierras calmadas que cupieron a la dicha parte del dicho ospital çiento e noventa e siete tahullas.
Asi que montan las tiendas que cupo a esta parte del dicho ospital diez tiendas en la manera que dicho es.
Otrosy le cupieron los terçios del mesón e horno de pan coser e molinos de aseyte, segun, que en esta manera se contienen e arriba van declarados.
Lo qual todo por la vía e forma que dicha es, yo el dicho Diego de Chinchilla lo adjudico e doy e asygno por repartimiento a1 dicho ospital por la una parte de la mitad que sus altezas por su çédula le mandaron dar e a vos el dicho Pero Pascual en su nombre para que del dia de la fecha desta carta de la dicha una parte tengays e posea el dicho ospital por suya, segund e en la çédula de sus altezas se contiene. La qual di¬cha parte por mi asi adjudicada e dada e asignada al dicho ospital el dicho Pedro Pas¬cual dixo quel dicho repartimiento avia por rato e firme desde agora e para siempre jamas e luego encontinente el dicho Pedro Pascual en nombre del dicho ospital se apodero e tomo posesión real actual vel casy de las dichas tierras y heredamieotos por la dicha parte asi cupo al dicho ospital desta çibdad, de lo qual todo por ystenso e espliçite el escavano ynfraescripto dará fe.

Que fue fecha e otorgada esta carta en la manera que dicha es en la çibdad de Almería a quinse dias del mes de março, año del nasçimiento de Nuestro Salvador Jhesu Christo de mill e quatroçiento e noventa e seys años.
Testigos que fueron presentes a todo lo que dicho es, llamados a rogados, Antón de Monterroso. alcalde desta dicha çibdad, e Goncalo Fernandez de Xerez, canónigo de la Yglesia Mayor desta dicha çibdad, e Andrés, capellán del Alcaçaba desta dicha çibdad. E yo Juan Rodríguez de Santander, escrivano publico de Almeria por el rey e la reyna, nuestros señores, e notario apostolico, que a todo lo dicho es presente fuy en uno con los dichos testigos e por ruego e pedimiento e otorgamiento del dicho Diego de Chinchilla, repartidor, y del dicho Pedro Pascual la fiz escrivir, fiz aqui este mio signo en testimonio de verdad. Juan Rodriguez de Santander, escrivano e notario público. Lo qual todo como dicho es ya el dicho Diego de Chinchilla, repartidor, por mayor firmesa lo firme de mi nombre”.
Diego de Chinchilla.


Aunque la paz duró hasta finales de 1.499, el deterioro de las Capitulaciones ya se percibía en 1.495. Los Reyes trataron de cumplir sus compromisos. Iñigo López de Mendoza, conde de Tendilla, en el gobierno, fray Hernando de Talavera en la política religiosa, y el secretario real, Hernando de Zafra en la organización del territorio, debieron desenvolverse con tacto y paciencia.
A los mudéjares se les permitía vender, pero no comprar, se les fue recluyendo en barrios separados, se les despojó de las armas blancas, se les obligó a prestar servicios no remunerados. Al tiempo se fomentó su segregación de los cristianos creando mercados distintos, prohibiéndoles que contrataran los servicios de musulmanes y que comprasen en las mismas tiendas.
Simultánamente, se fueron avecinando en el territorio granadino nuevos pobladores - cuarenta mil entre 1.485 y 1.495--, que llegaban con la esperanza de encontrar fértiles tierras para establecerse con el ánimo de hacer rápida fortuna. Los problemas surgieron de inmediato, los recién llegados no obtuvieron los mejores lotes, propiedad de los nativos, ni podían, en general, competir con su laboriosidad y destreza. Por tanto, sus rendimientos fueron inferiores y la envidia fomentó quejas y calumnias contra los mudéjares, sobre los que recayeron paulatinamente mil presiones.

Otro problema gravisimo fueron las aguas del río tan necesarias para los pueblos de su rivera y que Almería quería monopolizar. En enero de 1.500 se realizó una hermandad entre el Cabildo almeriense y el alcaide de la Taha de Marchena, siendo informados los beneficios de la misma por los alguaciles de Benahadux, Gádor, Huércal, Pechina y Rioja. En 1.515 se firmó un convenio por el que la Taha de Marchena se comprometía a “no impedir el paso de las aguas con nuevos edificios para que deje venir y correr el agua como solía y que los edificios nuevos y acequias que se han hecho desde el tiempo de la dicha vecindad antigua... se desharán y quitarán para que no perjudique al río si no que usen las aguas cómo usaban antiguamente".
Estos conflictos fueron resueltos mediante una concordia firmada en 1.520 ante el escribano Cristóbal de Biedma.

Las presiones sobre la población islámica llegaron al límite cuando se les trató de convertir al cristianismo.
“Y quedóse en Granada el arzobispo de Toledo don fray Francisco Ximenes, que después fue cardenal: con buen celo quísose informar de todos los moros que en qualquiera manera venian del linaje de xpistianos, y hazíales traer ante sí, y por buenas palabras y persuasiones procuraba con ellos que se convertiesen á nuestra saneta fé Cathólica, porque dezia que sin gravísimo pecado no se podia permitir que uiuiesen en ley de moros, y los que se convertían de esta manera en merced, dáualos y gratificáualos, y á los que no se querian convertir echáyalos en la cárcel, y trauajaba con ellos por todos los medios posibles, que se convertiessen. Pareció que esto tocaba á muchos moros y se escandalizauan de ello”.
En el Albaicín, uno de los barrios donde habían sido concentrados los mudéjares, Cisneros convirtió la mezquita en iglesia bajo la advocación de Sta María de la O, lo que provocó la indignación de estos mudéjares que lo tomaron como una provocación.
Todas estas triquiñuelas jurídicas, presiones y vulneración de las “Capitulaciones” crearon un clima de tan alta tensión que bastó un pequeño incidente para iniciar los gravísimos disturbios de diciembre de 1.499.
Al parecer, varios alguaciles penetraron en el Albaicín y detuvieron a una muchacha, a cuyos gritos se congregó gente en la calle y en el tumulto pereció un guardia:
“Y levantáronse y barrearon las calles y sacaron las armas que tenían escondidas y fisieron otras de nuevo y pusiéronse en toda resistencia”.
“En este mismo tiempo se levantaron las Alpuxarras, que estaban todas pobladas de moros, donde por ser tierra fuerte y braua de su sitio se fueron muchos moros huyendo, y la razón deste leuantamiento fue por no tornarse xpistianos”.
La sublevación fue sofocada en unos pocos días por el conde de Tendilla, con la eficaz ayuda del Obispo Talavera.

En cuanto a los Reyes Católicos, no tuvieron escrúpulos en incumplir no sólo las capitulaciones, que consideraron papel mojado tras las sublevaciones, sino sus promesas de febrero de 1500 a los sublvados de las Alpujarras, a los que decían en una carta:
“Sabemos que algunos os han dicho que nuestra voluntad era de mandaros, tornaros y haceros por fuerza cristianos, y porque nuestra voluntad nunca fue, ha sido, ni es que ningun moro se torne cristiano por fuerza, por la presente os aseguramos y prometemos por nuestra fe y palabra real, que no habemos de consentir ni dar lugar a que ningun moro se torne por fuerza cristiano...”.
El rey Fernando estaba plenamente satisfecho, pero con el tiempo esta teoría del bautismo se demostraría errónea, pues, Ibn Ummayya, el sublevado alpujarreño contra Felipe II en 1.568, era nieto de aquel Omar Ibn Ummayya, sublevado en 1.500 y bautizado con el nombre de Fernando de Granada.

Los musulmanes consideraban que el establecimiento de su poder político en la península era perfectamente legítimo, ya que los ejércitos islámicos habían vencido al poder político visigótico imperante en toda la península, logrando así el traspase del legítimo poder de aquella dinastía al de los califas omeyas de Damasco y, porque la mayoría absoluta de los habitantes de la península se habían convertido al Islam y habían vivido durante siglos como musulmanes en los territorios peninsulares.
La ley islámica de la taqiyya o del qitmán obliga al musulmán a disimular su fe en caso de peligro importante; sólo se autoriza el «martirio» hasta la muerte en el caso de la guerra religiosa en defensa legítima de la comunidad musulmana.
Este equívoco estuvo siempre en la raíz del problema religioso de los moriscos en la sociedad hispánica: eran considerados por los cristianos como «malos cristianos», mientras que ellos seguían siendo musulmanes en su corazón.
La palabra «moro» proviene del latín maurus, que designaba en época romana a los habitantes del Magreb central y occidental. Pero las crónicas europeas medievales no suelen llamar «moros» a los musulmanes hasta las invasiones magrebíes en Al-Andalus en los siglos XI-XIII.
La palabra «morisco» viene de «moro», con una terminación que indica diminutivo muchas veces con sentido despectivo. Los «moriscos» son los musulmanes de los reinos peninsulares que fueron obligados a convertirse al cristianismo a principios del siglo XVI.
Así se les distingue de los «mudéjares» o musulmanes peninsulares originarios del Al-Andalus árabe que podían practicar su religión en la sociedad cristiana a lo largo de la Edad Media antes de esas conversiones forzosas del siglo XVI.

La visita de Cisneros a finales del año 1499 impuso la conversión forzosa de los musulmanes españoles, reafirmada tras someter nuevos levantamientos de pueblos de las Alpujarras. A partir de 1501, ya no había oficialmente musulmanes en España, sólo había cristianos nuevos de origen musulmán o moriscos. Se calcula que de unos ciento cincuenta mil musulmanes granadinos se quedaron tras la conquista, y otros tantos pasaron a Berbería. Entre treinta y cinco y cuarenta mil colonos cristianos repoblaron el antiguo reino nazarí granadino.
La época de los moriscos propiamente dichos abarca desde principios del XVI (conversión forzosa) a principios del XVII (expulsión general). Los moriscos eran llamados, desde el punto de vista religioso cristiano, «cristianos nuevos de moros».

Los moriscos de la alquería de Benahaduz.

Protocolos

Los archivos de protocolos albergan una riqueza documental abundantísima y variada, especialmente de la vida cotidiana de la población en sus más diversos aspectos.

Los protocolos más antiguos que se conservan en el Archivo Histórico Provincial de Almería pertenecen al escribano Alonso de Palenzuela, año 1.519.

Relativos a vecinos y heredades de Benahadux existen los siguientes:

29.-1519, enero, 7
Carta de obligación
María, que antes se llamaba Aya, mujer que fue de Alluçaycas y Antonio Arçayques, vecinos de Benahadux, deben a García de Vitoria cinco ducados y medio de oro por una colcha y ciertos maravedís que les debe. Pagarán de aquí e San Juan, dos ducados y el resto a primeros de agosto.
Ts. Francisco Hidalgo y Gonzalo González que firma a ruego.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 1. Fols. 23r/v.

43.- 1519, enero, 10
Carta de obligación
Alonso Cuçeyras, vecino de Benahadux, debe pagar a Lope Benegas el Bedaví, mercader, cuarenta y tres reales de plata por una "mayçal" y ciertas joyas, de aquí dos meses.
Ts. Alonso García, Gonzalo Décija y Juan Fernán, escribiente.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 1. Fol. 33r.

136.- 1519, febrero, 15
Carta de arrendamiento
El Racionero Juan de la Cerda, arrienda e Francisco Alfagí, vecino de Benahadux, una huerta en Benahadux que compró a Pedro de Jahén, por dos años y por doce reales cada año, dos gallinas buenas y una carga de leña que no sea de la huerta, y el aceite al cuarto.
Ts. Diego (roto), Miguel Sánchez, pregonero, Firma y rubrica Juan de la Cerda. Una firma en árabe.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 1. Fols. 145v y 146r.

164.- 1519, febrero, 25
Carta de censo enfitéutico
El Deán y Cabildo de la Iglesia Catedral de Almería, y el licenciado don Juan de Chorruca, por oficial y vicario general de esta dicha Iglesia y Obispado, por el licenciado don Francisco de Sosa, obispo de Almería, y en nombre del Hospital de la Madalena de esta ciudad, dan en censo perpetuo e enfitéutico a Rodrigo de Quixada, pertiguero, une heredad que dicho hospital tiene en el alquería de Benahadux. Pagará cada año ochocientos maravedís y dos gallinas.
Ts. El racionero Juan de Ortega, (roto) de Cepeda, sochantre, y Juan de Huerta, secretario del Cabildo. Firman Licenciado Churruca; Bachiller Sancho Ortega, canónigo; Bachiller Molina, canónigo; Licenciado Churruca; Francisco Asien; Francisco Cariaga; Bachiller Almeriensis; Rodrigo de Quixada.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 1. Fols. 166v al 168r.

194.- 1519, marzo, 10
Carta de arrendamiento
Martín de Hariza, vecino de Almería, como arrendador de les heredamientos del Hospital Real de esta ciudad, de su renta a Martín Farbril y a Lorenzo Fotaya, dos bancales de plantar que tiene el Hospital en Benahadux, por tiempo de tres años; pagaran cada año (roto) reales y medio y una gallina buena.
Ts. Rodrigo de Quixada, que firma, y Juan Fernández, escribiente. Firma y rubrica Martín de Hariza.
Almería: A.H.P. Protocolo n2 1. Fols. 190r/v.

198.- 1519, marzo, 11
Carta de poder y traspaso
Tadeo de Espíndola otorga poder a Diego García, mercader, vecino de Almería, para que pueda cobrar dos ducados y diez maravedís que le debe Juan el Quiz, vecino de Benahadux por una obligación.
Ts. Alonso de Medrano y Rodrigo de Madrid. (Firma muy deteriorada).
Almería: A.H.P. Protocolo nº 1. Fols 192v y 193r.

250.- sin fecha)
Carta de obligación
Martín Aljunda, vecino de Benahadux, y Antón Azení, vecino de Pechina, deben pagar á Martín García, mercader. (inconclusa)
Almería: A.H.P. Protocolo nº 1. Fol. 228r.

252.- 1519, marzo, 31
Carta de obligación
Martín Aljunía, vecino de Benahadux, y Antón Azení, vecino de Pechina, deben pagar a Martín García, mercader, tres ducados de oro por razón de que Martín Aljunía se los debía. Pagarán de hoy hasta dos meses.
Ts. Francisco de la Torre y Juan Fernández, escribiente, que firma a ruego.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 1. Fols. 229r/v.

296.- 1519, abril, 15
Carta de obligación
Alonso Xoayve y Antón Xoayve, su hijo, vecinos de la alquería de Benahadux, deben pagar a García de Vitoria, diecisiete reales y medio por razón de cierto paño de burel que le compraron. Pagarán de hoy a primero de agosto.
Ts. El racionero (roto) y Gutierre de Cárdenas el Molux, que firma a ruego.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 1. Fol. 263r.

351.- 1519, mayo, 11
Carta de arrendamiento
El licenciado don Francisco Ortega, Deán de la Iglesia de Almería, da en renta a García Bermúdez y a Francisco de Vega, estantes en esta ciudad, toda la haredad que tiene en Benahadux, por cuatro años. Pagarán cada año treinta y cuatro ducados, el aceite al quinto, el vino y las cañas para el señor licenciado.
Ts. Juan Péres de Sahagund, Francisco de la Cueva, escribano público que firma a ruego, el racionero Juan de Villarreal. Firman y rubrican el licenciado Deán Ortega y García Bermúdez.
Almería: A.H.P. Protocolo n2 1. Fols. 306v al 207v.

421.- 1519, junio, 21
Carta de venta
El licenciado Pedro Ortiz de Careaga, vecino y regidor de Almería, vende a Fernando Coneydala, cristiano nuevo, vecino de Benahadux, cuatro tahullas de tierra que es en Viator, que es poco o mucho lo que compró en almoneda, que fue de Miguel Alonso, condenado hereje. Lo vende por el precio de nueve ducados de oro.
Ts. Juan de Almería, Juan de Pareja y Pedro Ramón. Firma y rubrica El licenciado Careaga.
Almería: A.H.P. Protocolo n° 1. Fols. 365r/v.

422.-1519, junio, 21
Carta de obligación
Fernando Coneydala, vecino de Benahadux, debe pagar al licenciado Pedro Ortiz de Careaga, nueve ducados de oro por razón de cierta heredad que le compró. Pagará de hoy en un año.
Ts. Juan de Almería, que firma, Juan de Pareja y Pedro Ramón Carpio, tejero.
Almería: A.H.P. Protocolo n° 1. Fols. 365v r 366r.

427.- 1519, junio, 23
Carta de arrendamiento
Martín de Hariza, arrendador de las posesiones de las señoras monjas de la Santa Concepción de Almería, da en renta a Diego el Mochohor y a Diego el Gebely, vecinos de Benahadux, una heredad y olivares que son en el dicho lugar de Banahadux, y otro bancal de olivos en el dicho lugar que se dice de Açayad; por el tiempo de nueve años. Pagarán cada año tres ducados de oro, dos gallinas, dos cargas de leña y el aceite al quinto.
Ts. Pedro de Perçeval, que firma a ruego, Diego López de Soto y Francisco de la Torre. Firma y rubrica Martín de Hariza.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 1. Fols. 372r al 373r.

37.- 1520, enero, 9.
Carta de arrendamiento.
Hernando de Coneyba, vecino de Benahadux del Río de Almería, arrienda la mitad de una heredad que pertenece el deán. Y por esta carta se compromete a trabajarla y repartir los frutos a partes iguales.
Ts. Juan Fernández, Diego Moxcorrox y Diego de Arriyí.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 66 v.

42- 1520, enero, 10.
Carta de obligación.
Francisco "el Necí", vecino de Benahadux, se obliga a pagar a Fernando Coneyba, 4 ducados y medio de oro por un asno negro que le compró.
Ts. Diego de Hariza, Diego Moxcorrox y Juan Fernández.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 71 r

57.- 1520, enero, 16.
Carta de arrendamiento.
Pedro de Rada, en nombre de su mujer, María de Mesa, arrienda a Francisco Alfagel y Luis Alfagel, su hijo, un huerto en Benahadux por el precio de 10 ducados y por el tiempo de cuatro años, durante los cuales María percibirá cuatro arrobas de manzanas cada año. El huerto linda con una heredad de Gastón de la Torre, por una parte, y con tierras pertenecientes al Hospital, por la otra.
Ts. Pedro de Jaén y Pedro de Baeza. Firma, Pedro de Rada.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 91 r.

95.- 1520, enero, 30.
Carta de venta.
Diego de Espinosa, vecino y Regidor de Almería, vende a Alonso "el Beni" del Camino Nuevo, tres
taúllas de tierra en el campo y que tienen por linderos: por una parte, las tierras de Rodrigo "el Balvo", por otra, las tierras de Abozique, vecino de Benahadux, y por otra parte, las tierras del citado Alonso "el Beni"'. Las tres taúllas y el agua que le corresponda se venden por el precio de 9 ducados de oro que se pagarán en el plazo de un año.
Ts. Gómez de las Heras, Rodrigo de Montoro y Valdivieso "el Mozo", vecinos de Almería.
Almería: A.H.P. Protocolo: nº 2 Fol. 119 r.

129.-1520, febrero, 13.
Carta de arrendamiento.
El licenciado Francisco Ortega, deán de la Catedral de Almería, arrienda la huerta de la Torre a Francisco "el Nací” por 12 ducados da oro y además, correrá de su cuenta el poner cada año a cuatro peones para que mejoren la viña. La huerta de la Torre estaba arrendada a Francisco Coney, vecino de Benahadux, al cual se le anula el anterior arrendamiento por no pagar lo estipulado.
Ts. Juan Pérez de Zamudio, Bartolomé de Albanchez, que firma, Francisco de Albed, y Francisco de
Albanchez.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 155 v.

146.- 1520, febrero, 21.
Carta de arrendamiento.
El licenciado Francisco Ortega, deán de la Catedral de Almería, arrienda a Francisco Rodríguez, castellano, estante en Almería, una viña en Benahadux; la arrienda por 25 ducados de oro al año, con altos y bajos, frutales, casa, con las tinajas que contienen diez arrobas de aceite, con tres toneles de madera y con un lebrillo que hay dentro de la citada casa.
Ts. Pedro de Salcedo y Juan Ortega, racionero, vecinos de Almería. Firma, el licenciado Ortega.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 176 r.

153.- 1520, febrero, 23.
Carta de arrendamiento.
El monasterio de Sto. Domingo otorga amen, arrendamiento por ocho años a favor de Luis de Jaén de las propiedades enumeradas en un memorial adjunto, por el precio de 90.000 maravedís, de los cuales se pagarán 30.000 a finales de mes; 30.000 en febrero del año siguiente y 30.000 en Navidad, debiendo realizarse los pagos en el convento y llevando allí también, dieciocho arrobas de aceite, por las tercias.
Ts. Fray Vicente de Sabariego, fray Juan de Nieva, fray Mateo de Valladolid y Juan Pérez.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 186 r.

158.- 1520, febrero, 24.
Carta de obligación.
Francisco, vecino de Benahadux, se obliga a pagar 12 ducados de oro por una mula albarda. Pagará 3
ducados al realizar esta obligación, 3 ducados en octubre y 6 ducados en enero del año siguiente.
Ts. Gonzalo de Perosa y Juan Fernández.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 194 v.

162- 1520, febrero, 27.
Carta de poder.
Rodrigo, vecino de Benahadux del Río otorga carta de poder a Gonzalo dé Pecosa, procurador, para que represente en todos sus actos jurídicos.
Ts. Luis de Santa Cruz, Martín de Nariz« y Juan Fernández, escribano.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 192 r.

245.- 1520, marzo, 24.
Carta de obligación.
Francisco "el Nexí", vecino de Benahadux, tiene obligación de pagar, antes de finales de agosto, 6 reales de plata por una arroba de aceite, a Francisco Ortega, licenciado.
Ts. Luis de Jaén, Diego Zalala y Diego de Palenzuela.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 286 r.

261.- 1520, marzo, 30.
Carta de obligación.
Francisco Conayle, vecino de Benahadux, se obliga a pagar l.032 maravedís por la compra de una vaca, antes de finales de agosto, a Alonso López, vecino de Almería.
Ts. Francisco Ferrincho y Jerónimo de Cuenca,
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 278 r.

265.- 1520, abril, 2.
Carta da obligación.
Pedro Polox vecino de Benahadux del Río de Almería, tiene obligación de pagar a García Gómez, mercader, vecino de Almería, antes del día 15 de agosto, la cantidad da 12 reales de plata por un sayo.
Ts. Martín Alhamí, Francisco Ramos y Perucho Calar, vecinos de Almería.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 298 v.

284.- 1520, abril, 11.
Carta de obligación.
Juan Roca, vecino de Benahadux del Río de Almería, se obliga a pagar 316 meravedís y medio, antes de finales de agosto, a Francisco Ortega, deán, por arroba y media de aceite.
Ts. Diego de Palenzuela y Diego de Moxcorrox.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 313 r.

344.- 1520, mayo, 11.
Carta de venta.
Pedro Raguaz, vecino de Turrillas, vende a Francisco Ortega, deán, unas huertas que obtuvo por compra a Juan Rodríguez y que están situadas en Benahadux del Río, lindando con tierras de Montenegro y con la Rambla. Se venden por el precio de 100 ducados de oro y peso.
Ts. Diego Alhami, Francisco Xarquí, albañil, Luis de Sosa. Firma en árabe.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 390 r.

345.- 1520, mayo, 11.
Carta de censo.
El licenciado Francisco Ortega, deán de la Catedral, da a censo unas huertas en Benahadux del Río a Pedro Raguaz, vecino de Turrillas, por el precio de 10 ducados de oro y cuatro gallinas al año.
Ts. Rodrigo Alhorayquí, alguacil de Benahadux del Río, que hace de intérprete, Luis de Santa Cruz y Francisco Albaní; por Pedro Raguaz, firme Alhoquí, en árabe.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 392 r.

347.- 1520, mayo, 12.
Carta de obligación.
Pedro "el Mozo" y Juan Ruíz, vecinos de Benahadux, se obligan a pagar al licenciado Francisco Ortega, deán, 12 reales y medio de plata cada uno de ellos por aceite que compraron; pagarán antes de finales de agosto.
Ts. Juan Navarro, vecino de Almería, y Pedro López.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 394 r.

357.- 1520, mayo, 18.
Carta de obligación.
Martín Zenitry, vecino de Rioja, se obliga a pagar a Diego de Almochanal, vecino de Benahadux del Río de Almería, 14 ducados de oro por un macho color negro.
Ts. Diego Alhay, alguacil de Benahadux, intérprete, Benito Díaz y Jerónimo de Cuenca.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 402 r.

358.-1520, mayo, 18.
Carta de obligación.
Diego Alhay, alguacil de Benahadux, se obliga a pagar 2 reales de plata antes de finales de agosto, al licenciado Francisco Ortega, deán de la Catedral de Almería, por cierto aceite que le compró.
Ts. Benito Díez y Pedro Rodríguez. En el lugar de los testigos, un nombre en árabe.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 403 r.

363.- 1520, mayo, 19.
Carta de obligación.
Diego "el Jabaly" se obliga a pagar 12 reales y medio de plata, antes de agosto, por dos arrobas de aceite que le compró a Francisco Ortega, deán.
Ts. Alonso "el Guarí" y Fernán Pérez.
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 410 r.


436.- 1520, junio, 20.
Carta de obligación.
Diego Hambrí, llamado Yusuf, vecino de Benahadux del Río de Almería, se obliga a pagar a Tadeo, mercader, en el plazo de un año, 315 maravedís por la compra de aljófar.
Ts. Lope de Mendoza Abenexar y Juan de Palenzuela, vecinos de Almería:
Almería: A.H.P. Protocolo nº 2. Fol. 475 r.

454.- 1520, junio, 27.
Carta de arrendamiento.
Francisco "el Mecí" y Diego Zuaycas, ambos vecinos de Benahadux del Río de Almería, arriendan una huerta durante cuatro años y al precio de 12 ducados de oro y peso al año, aunque el primer año de renta pagarán solamente 11 ducados; la huerta, situada en Benahadux, pertenece al deán de la Catedral de Almería.
Ts. Francisco Moxacarí, que firma a ruegos en árabe, Francisco Xorayquí y Diego Xorbí.
Almería: A.H.P Protocolo nº 2. Fol. 493 r.

Descripción de los moriscos por el embajador veneciano durante su viaje por España en 1524-1526.
“Los moriscos hablan su antigua y nativa lengua, y son muy pocos los que quieren aprender el castellano; son cristianos medio por fuerza y están poco instruidos en las cosas de la fe, pues se ponen en esto tan poca diligencia, porque es mas provechoso a los clérigos que estén así y no de otra manera; por esto, en secreto, ó son tan moros como antes, ó no tienen ninguna fe; son además muy enemigos de los españoles, de los cuales no son en verdad muy bien tratados. Todas las mujeres visten a la morisca, que es un traje muy fantástico: llevan la camisa que apenas les cubre el ombligo, y sus zaragüelles, que son unas bragas atacadas, de tela pintada, en las que basta que entre un poco la camisa, las calzas que se ponen en encima de las bragas, sean de tela ó de paño, son tan plegadas y hechas de tal suerte que las piernas parecen extraordinariamente gruesas; en los pies no usan pantuflas, sino escarpines pequeños y ajustados; pónense sobre la camisa un jubon pequeño con las mangas ajustadas, que parece una casaca morisca, los más de dos colores; y se cubren con un paño blanco que llega hasta los pies... También tienen todos los cabellos negros y se los pintan con una tintura que no tiene muy buen color. Todas se quiebran los pechos y por esto les crecen mucho y les cuelgan, y esto lo reputan y tienen por bello; se tiñen las uñas con alcohol, que es de color rojo; llevan en la cabeza un tocado redondo, que cuando se ponen el manto encima toma éste su forma; así los hombres como las mujeres acostumbran bañarse, pero las mujeres especialmente”.

Comportamiento y la vida cotidiana de los moriscos antes de su expulsión:

Historía de Plasencia, de Fr. Alonso Hernández.
«Ejercitábanse en cultivar huertas, viviendo apartados del comercio de los cristianos viejos, sin querer admitir testigos de su vida. Otros se ocupaban en cosas de mercancía. Tenían tiendas de cosas de comer en los mejores puestos de las ciudades y villas, viviendo la mayor parte dellos por su mano. Otros se em¬pleaban en oficios mecánicos, caldereos, herreros, alpargateros, jaboneros y arrieros. En lo que convenían era en pagar de buena gana las gabelas y pedidos y en ser templados en su vestir y comida. Mostraban exteriormente a todo de con voluntad, y en estar advertidos en acrecentar los intereses de hacienda. No daban lugar a que los suyos mendigasen. Todos tenían oficio y se ocupaban de algo. Si alguno delinquia, á pendon herido eran á favorecerle, aunque el delito fuese muy notorio. No querellaban unos de otros; entre sí componian las diferencias. Eran callados, sufridos y vengativos en viendo la suya. Su trato común era trajinería y ser ordinarios de unas ciudades á otras. No se supo quisiesen emparentar con los cristianos viejos, ni que en los casamientos que hacian entre sí pidiesen la dispensacion al Pontífice romano en los grados que prohibe el derecho”.

“Puede asegurarse que en manos de mudéjares y moriscos estuvo principalmente la producción artístico-industrial durante los siglos XV y XVI... Moriscos eran los alfareros que bajo el disfraz de nombres cristianos poblaban los barrios de Sevilla, siéndolo también los que en pobres viviendas producían riquísimas telas, labrados cueros, artísticas obras de metal, de cobre o de plata, armas, jaeces de caballos y demás objetos de arte suntuario; dedicándose también a las industrias vulgares, a la labor de los campos, y explotando, en suma, todas las fuentes de la producción".

Un texto de las Actas del Consejo de Guadalajara, del 29 de julio de 1598, donde se dice:
"...que porque en estos rreynos ay grandisima abundancia de moriscos naturales del Reyno de Granada que a causa de no salir del rreyno ni entrar en rrelixion an multiplicado y ban creciendo en numero, y lo que es peor es que con que an dado en ser tenderos, tratantes y corredores y otros oficios de comercios y abastecimientos de las ciudades y lugares, como allan en estas grangerías y tratos mucha ganancia y poco trabajo an dejado la labor y agricoltura y se hacen ricos y poderosos...".



A principios del siglo XVI, gran cantidad de actas notariales se refieren a heredades plantadas de olivos, que, juntamente con las huertas eran la principal riqueza agrícola de la comarca, siendo el aceite uno de los pocos productos de exportación. El lugar que más aceite proporcionaba era Rioja con 812 arrobas, seguido de Pechina con 471, Quiciliana con 342, Benahadux con 293, Mondujar con 219 y Gádor 219. Es de señalar que en 1528, las grandes fincas aún conservaban sus topónimos árabes.

El olivo es uno de los tres productos básicos que componen la llamada trilogía mediterránea: cereal, vid y olivo. Los olivos o aceitunos, como también se les llamaba, se extendían por todo el río de Almería menos en las vegas de la ciudad, es decir, desde Alhadra hasta Santa Fe, componiendo en algunos lugares un autentico monocultivo. Había un contrato específico para la recolección que se llamaba "carta de obligación". Hoy podríamos considerarlo como un contrato de arrendamiento de servicios, para recoger la aceituna y también la hoja de los morales.
Con relación a los olivos, estos contratos se realizaban en los meses de octubre y noviembre, cuando la aceituna ya ha brotado en el árbol y se puede tasar la cosecha. Esta misión es encomendada a dos "alguaciles" o "apreciadores" nombrados por el propietario, quienes cobraban media arroba por su trabajo.
Contrato para la recogida de la aceituna:
"Juan Roca Alquibz, vezino de Benahaduz, devo e me obligo de dar e pagar çiento e noventa arrobas de azeite bueno e linpio como sale de la almazara, medido dos dedos por encima del agujero de la arroba como es uso y costumbre en Almería, por razón de la azeituna que agora está paresçida en la heredad que dize Quebira, de las monjas en Benahaduz...a mi riesgo y aventura".
El 27 de julio de 1.528, Luis de Jaén, en nombre del Monastério de Santo Domingo, subarrenda una almazara en Benahadux a Juan Roai y su hijo Sebastián, como era costumbre:
“por un año, ques mientras se empeçase a hazer el azeite hasta que se acabe, en 62 arrobas de azeite bueno de dar y tomar, puestas en la çibdad de Almería, ansí como vamos moliendo e ganando que ansí vos vayáis pagando y en fin de março que sea todo pagado".
En 1.555 la tiene a censo Francisco Alhax, alguacil, y sus sobrinos, hijos de Luis Alhax, y, según el apeo particular de 1.572, antes de la expulsión la tenía Martín Alhazaraque el Mocho.
La viña y el parral.
La uva, tanto la procedente de las parras como la de las viñas, era otro de los productos que gozaban de cierta consideración en la agricultura almeriense. Las favorables condiciones climáticas y edáficas permitían el cultivo de la vid por casi todo el territorio de Al Ándalus. Entre las variedades de uvas andalusíes destacaba el acebibe (al-zabib), que era la de mejor calidad y más carnosa y que en gran parte se dedicaba a la exportación como uvas pasas. También se describen en los tratados la uva melar o abejar (asali), la uva jabí (sa´bi), que tenía producción en Granada y en provincias costeras; igualmente abundaba la uva moscatel (muski) y la uva de parra llamada de alarije (al-´aris). A pesar de la prohibición coránica y de las medidas oficiales adoptadas, una buena parte de la producción vitivinícola se dedicaba a la elaboración de vino. Tras la conquista de Almería, la viña comienza un ciclo de expansión mientras que el parral se mantiene en la forma en que tradicionalmente se había venido cultivando. Ya en el repartimiento se dan a los repobladores 308 tahullas de tierra expresamente para plantar viñas.
Una vez puesta la viña, el campesino tenía la obligación de:
“tener bien labrada e adereçada la dicha viña y las paredes del çerco della enhiestas”.
En un arrendamiento de don Luis Giral a Diego Alfacaique de una viña en Benahaduz, el propietário impone como requisito extra que:
“La dicha viña la podéis e cabéis a vista de la persona que yo enviare para ello, en cada año, y la amugroñéis de los (...) neçesários a vista de la dicha persona; e en vaxo al río fagáis una albarrada donde vos viéredes ser menester; y de ramas çerquéis la dicha viña en la huerta del río de nimbretes, álamos tarahez, cañas, por manera que se haga zaver”.
En el siglo XVI su cultivo se extiende tímidamente a las alquerías del río, destacando solamente alguna explotación importante como la del deán Francisco de Ortega, en Benahadux, que tiene en 1.519 una viña con una bodega con capacidad para 210 arrobas de vino, arrendadas curiosamente a dos cristianos viejos, Francisco Rodríguez Castellano y Juan de Gaspartio.
1.520, febrero 21, Almería.
Carta de arrendamiento al licenciado don Francisco Ortega, deán de la iglesia de Almería. Por Francisco Rodríguez Castellanos y Juan de Gaspartio de una viña en Benahadux.
“Sepan quantos esta carta de arrendamiento vieren como yo el licenciado don Francisco Ortega, deán de la iglesia de Almería, otorgo e conozco por esta carta que arriendo e doy a renta a vos Francisco Rodríguez Castellanos, estante en esta çibdad de Almería, e a vos Juan de Gaspartio, vecino de la dicha çibdad de Almería, que estáis presentes amos a dos juntamente e cada uno de vos por el todo conviene a saber:
La viña que yo tengo en Benahadux, junto a la heredad principal de Benahadux, la quel dicha viña alto e baxo della con los granados e con las higueras e con los acetunos que tiene, la qual dicha viña vos arriendo por tiempo de diez años conplidos primeros siguientes que comienzan a correr desde primero día de otubre primero siguiente fasta ser conplidos los dichos diez años, en diez esquilmos cogidos e alçados. Entra en este arrendamiento la bodega y todas las tinajas questán dentro que (...) que fasen dosientas e diez arrobas, otros dos que fasen quarenta arrobas y tres botas de madera e una arroba en un librillo y con tanto que si el xarique Francisco el Neçí lo obiere bien que tenga la parte de la heredad para vuestra morada y es entendido que todas las vasijas, espuertas e xafa que deseéis entero e tal e tan bien como agora lo encontrais, que los cabeis e labreis e aderecéis muy bien la dicha viña e que la deis todas sus regaduras y labores necesarias y que la podeis a toda la dicha viña, y que si algunas tápias se cayeren que yo las faga y vosotros lo vardeis e que cuideis los árboles e granados e trateis muy bien y los morales pequeños cuestan en la viña que (...) menester a la viña que la (...) vosotros y yo descontaré de la renta lo que justo fuere que es lo que comúnmente se suele fase(...) deçían en el río, pero la varda ha de ser a vuestra costa, e contando que aumentéis la dicha viña y la trateis muy bien e por que me deis e paguéis de renta en cada un año, este primero por que yo la tengo cabada veinte e çinco ducados, y por cada uno de los años, me deis veinte e çinco ducados de oro y de justo peso y pagados por Santa María de agosto la mitad e la otra mitad por el día de Pasqua de Navidad, lo qual y así desta manera e por esta vía e forma en todos los dichos çinco años. Y otrosí en cada un año me aveis de dar dos arrobas de uva e dosientas granadas de las mejores e más me aveis de dar otros tres reales cada año de renta por los azetunos della. E con las dichas condiciones me obligo que no vos será quitado este arrendamiento a vos los dichos Francisco Ruis e de mancomund otorgamos que nos obligamos cada año los dichos maravedís e a conplir todas las otras condiciones suso dichas y no nos apartaremos del dicho arrendamiento, ni pediremos desquento por caso alguno pensado o no pensado, obligamos nuestras personas e bienes muebles e raices avidos e por aver. E ambas partes damos poder a las justicias para que nos executen e conpelan a lo así conplir e pagar e aver por firme, como si por sentencia definitiva de juez competente así fuese condenado y la pena fuese por nosotros consentida e pasada en cosa juzgada. Sobre lo qual renunciamos todas leyes e derechos que sean en nuestro favor e la ley que dize que general renunciación de leyes fecha non vala. De todo lo qual otorgamos esta carta de arrendamiento en esta presente forma ante el presente escribano e testigos. En testimonio de lo qual firmamos. Que fue fecho e otorgado en Almería a XXI de febrero de (mil) DXX años ante Pedro de Salcedo y el raçionero Françisco de Ortega e Martín de (...)”.
(firmas...). Por testimonio...


La morera, el moral y la seda.
El cultivo del moral (morus nigra), era una de las fuentes de mayores ingresos para los habitantes de la comarca, no por su fruto sino por su hoja, empleada para la cría del gusano de seda que era objeto de una dedicación familiar, así como el hilado de su producto. Se trataba de una industria rural diseminada apoyada en los hornos y tornos de seda en que el material sufría su primera transformación, su hilado en madejas.
La producción total de seda hilada de los heredamientos del rio antes del levantamiento de los moriscos era de 500 arrobas.
Toda la estructura de la sericultura granadina se conserva intacta tras la conquista gracias a la política proteccionista de los reyes Católicos, puesto que en 1.494 se hizo cargo del comercio de la seda, regulando los cauces de venta, fijando aranceles y declarándolo regalía intransferible.
La mención al cultivo de las moreras aparece por primera vez en Almería en un protocolo notarial de marzo de 1.531, en que se vende un censo sobre un bancal de tierra puesto de moreras en el pago del Chuche en Benahadux, de 5 tahullas de tierra.
A lo largo del siglo XVI, el cultivo del moral parece mantenerse con pocas variaciones, sin embargo se extiende de forma considerable el cultivo de la morera (morus alba), árbol más duro y con mayor producción de hoja que el moral y, por tanto, más ventajoso para los agricultores, aunque se le achacaba una pequeña pérdida de calidad en el producto final. Este año de 1.555 la morera supone el 21% de los árboles apeados.
Hacia la mitad del siglo XVI, también es frecuente en los contratos agrícolas imponer la obligación al arrendatario de poner moreras.
Un gran propietario como es don Luis Giral, en 1.550 impone entre otras condiciones a sus seis arrendatarios moriscos, que:
“en las tierras que poseo junto a la fuente de Benahadux, en el Chuche, que en dos años pongan 165 moreras y si alguno de ellos pusiere alguna más le sería descontada de la renta”.
En la petición hecha por el Cabildo de la ciudad al rey Carlos I para que confirme la Ordenanza, que la ciudad de Almería tiene sobre la recogida de las hojas de los morales y el hilado de la seda, confirmada en 6 de julio de 1.528 por Real Provisión, se dice que,
“es solamente en lo que toca al coger de la hoja de los morales para seda”, para impedir el daño que se ocasionaba a los morales al coger la hoja por arrobas y no por salarios, pues por aumentar la cantidad se iban destruyendo los árboles. En esta Ordenanza se manda:
“que, ninguna persona así señor de los morales como arrendador dellos de a coger la oja a ningund cogedor sino a jornal y no por arrobas, ni otra cantidad e que el tal cogedor sea persona que sepa... so pena que el señor o arrendador, quelo lo contrario hiziere, tenga de pena dozientos maravedís, el terçio para la çibdad y el otro para el acusador e el otro para el juez que lo sentençiare”.
“Los morales y las moreras precisan dos rejas cada año a las tierras que están en los morales a uso de personas espertas y podallas y escamondallas por la menguante de henero, de manera que quitéis lo que hiziere daño en ellas e dexeis lo que hiziere provecho, además de coger bien la hoja a pro de los morales, por manera que los morales no se estraguen”.,

Una vez recogida la cosecha de seda y ésta hilada en madejas en los hiladeros existentes en los lugares del río, se entregaba al almotafén quién la conducía a la alcaicería de Almería , donde se vendía en pública subasta dirigida por el geliz de la seda. Este cargo fue desempeñado por Ïñigo López, morisco, y más tarde por el alcaide Luis de Guzmán.
Para los últimos tiempos del reino de Granada, de un 50 a un 60 % de los árboles eran moreras o morales y alrededor de un 25% olivos. La producción de la seda quedó dividida en cuatro calidades, según las zonas. La de mejor precio se localizaba en las tahas de Andaráx, Lúchar Marchena Alboloduy y la tierra de Almería, en el segundo grupo estaban los de las tahas de Berja, y Dalias, y en tercer lugar las tierras del río Almanzora, Vera y Sierra de los Filabres.

Los campesinos moriscos son los que en mayor grado sufren la opresión social a causa de las deudas, pues éstas les llevan a la cárcel hasta que sus familiares o vecinos garantizan unas fianzas suficientes, haciendo “deuda ajena propia”, para saldar el débito.
En el año de 1.544, para sacar de la cárcel a Diego Alhocayque y su hijo Antón, de Benahadux, por ciertas cuentas que debían a don Gerónimo de la Cueva, hacen deuda ajena propia por nueve ducados cada uno los siguientes vecinos: Alvaro Zupil, Diego Morux, Martín Abzique, Luis Abzique, Alonso de Almaraz y Martín de Vargas Alhax, hijo del alguacil.
Las afrentas familiares, en mayor o menor grado, se suceden a lo largo del siglo XVI, llegándose generalmente, como muestran las cartas de perdón, a un avenimiento que va desde la simple reprimenda a un acuerdo económico para paliar el daño causado:
Lorenzo Muna de Pechina es avalado por su padre Antón Muna, su hermano Luis y Diego Moreno el Colayche por cierta cuestión que hubo con Luis el Budal y su mujer Brianda Hernández, a cambio de seis ducados y la promesa de que no les molestará a ellos ni a su hacienda
“ni se dará a vicios de vino ni se emborrachará”.
Durante cuatro años se está querellando Martín Sánchez Hanbril de Benahadux contra la familia Chilichí de Pechina, al acusar a García el Chilichí, mozo de 16 años, de haber sido consorte en la muerte de su hijo Lorenzo Hanbril, perdonándole finalmente a cambio de 60 ducados.
Testamentos:
Lucas Idrix, que antes se llamaba Abdala Ydris, padre de Alí, almuédano de Huéchar, a cuya familia se le confiscan 41 tahullas de tierra, en su testamento redactado el 8 de enero de 1.528 deja a su nieto Martín:
“la guerta que yo bibo e poseo al presente en Benahaduz, que es lo mejor parado de mis bienes, que es alinde de guerta del alcaide deMarchena e de las monjas e de don Diego López de Haro”.
Doña Beatriz de la Vega incluye en su testamento, como bienes propios:
"en Benahaduz, una heredad, un olivar y un molino que tiene arrendado el Ocayque, y una huerta llamada de Cozaycas".

Contratos de arrendamiento.
En un contrato de arrendamineto de don Luis Giral con Diego Alfacayque, alguacil de Benahaduz, en 1.525, el primero le da poderes al segundo para subarrendar la tierra por piezas, el precio de la renta es de 103 ducados, doscientas granadas buenas y seis docenas de limones çebtís, además del aceite y la seda.
En un segundo contrato, don Luis Giral arrienda la misma tierra a seis moriscos de los que percibe en total cien ducados y veintidos gallinas y, en canon fructuario, siete arrobas de aceite, cinco seras de higos, cinco ramas de dátiles, diecisiete onzas de seda de azache hilado, seis cajas de palmas y doce pimpollos de palmas blancas para el Domingo de Ramos.
Un curioso contrato de arrendamiento:
Juan Bayle, a Bartolomé Ançays, acuerdan:
"... si quisiéredes poner anoria (...) lo que fuese menester de carpintería (que sea a mi costa)... los pilares sobre los que se a de armar los fagais vos a vuestra costa... que puedan mi mujer e mi hija ir a lavar a la huerta, yendo solas e que no entre otro con ellas".

Apeo de las haciendas pertenecientes a la mesa capitular y su masa de memorias, como también de las del hospital de Santa María Magdalena. 1.555

En el apeo que realizó la iglesia de Almería de sus propiedades en 1555 se registran 16 heredades en la alquería de Benahadux, pertenecientes a la Mesa Capitular y al Hospital Real de la Magdalena.
Las leyes del momento, obligaban a los moriscos a acogerse al sistema de explotación mediante censos, concedidos de por vida o a perpetuidad. En Benahadux se acogieron tambien a este sistema de explotación agraria los cristianos viejos, cuyo número se va incrementando con el paso del tiempo.
Las haciendas apeadas se regaban con tres acequias, la alta, la de en medio que entraba en el pueblo y la acequia del barranco de Benahadux o baja que pasaba por el molino del lugar. La primera regaba 23 propiedades, la segunda 54 y la última 55.
Casi todas las heredades contaban al menos con una vivienda. Las viviendas se componían de palacios o habitaciones, la cocina; almacenes para los aperos del campo, establos y una especie de silos para guardar las cosechas.
La heredad del Alcayde, explotada por Juan de Hariza y Luis el Bayze, tenía 173 olivos; la del Reinoso, 130 pies; La Quebira, 118; la heredad de las Memorias del deán Francisco Ortega 109 y la de el Chizirí 97.
En 1528 se obtuvieron de la heredad del Alcaide 155 arrobas de aceite, de la Quebira 68 y de la de los Adarves 37.
En Benahadux en 1555 la Mesa Capitular tiene 39 morales y 171 moreras dedicados a la cría del gusano de seda.
En 1.555, se recogen en los bienes de la Mesa Capitular 39 naranjos, 108 limas, 29 limoneros, 682 higueras, 909 granados y otros árboles como manzanos, albaricoqueros, nogales, almeces, algarrobos.

APEAMIENTO
Apeo de las haciendas pertenecientes a la mesa capitular y su masa de memorias, como también de las del hospital de Santa María Magdalena, hecho en el campo de esta ciudad y su río, con autoridad judicial, en el año de 1.555 ante Rodrigo de Espina.
Alcaria de Benahaduz
Guerta en Benahaduz de masa de censos nº 46. Zupil
Olivos XXI, higueras III, naranjos II e XI moreras.
En dicho día, mes e año suso dicho, los suso dichos Jorge de Ayvar e Blas de Toriza fueron a una guerta que posehe Alvaro Zupil de la mesa capitular. En la qual ay veinte e tres olivos grandes e tres higueras e dos naranjos e onçe moras nuevas e mançanos e una casa nueva que tiene dos palaçios e una cozina e un almaçen e un establo e un comedor la qual el dicho Alvaro Zupil dixo que la avía hecho nueva, que alinda por la parte el mediodía la calle, e por la parte del levante el camino, e por la parte de la tramontana Martín Aynaya que lo tiene a çenso de la memoria de Arias de Medina, e de la parte del poniente el açequia que dizen Albarranía, siendo presente el dicho Alvaro Zupil.
Espina. Olivos XVI. Ospital.
Este dicho día los suso dichos fueron a unos olivos questán en el dicho lugar de Benahaduz que posehe Rodrigo de Espina, escrivano de Almería, que son del ospital que todos son diez e seis olivos. Que los treze están en dos bancalicos que alinda por la parte de poniente e del medio día con Juan Sánchez, e por la parte del levante con Sebastián de Cariaga, e por la parte de la tramontana con un pedaçico questá una rábita caída. Y dos olivos dellos están desbiados, uno alinda con Juan Sánchez y el açequia y otro alinda por todos tres cabos con Diego de Hariza e la dicha açequia y el uno está en do dizen el Afada que alinda con Pedro de Morales e la sierra. Testigos Francisco Alhocayque e Cristóval de Ayvar, y ay dos granados e tres posturas de moreras.
E después de lo suso dicho en el dicho lugar de Benahaduz a treinta e un días del mes de março de mill e quinientos e çincuenta e çinco años, los dichos Jorge de Ayvar e Blas de Toriza fueron a visitar las heredades siguientes:
Benahaduz. Ospital. X moreras grandes, III morales, VII olivos grandes, X garzas de olivos, III naranjos, IIII palmas, IIII nogales, tierras blancas, X moreras.
Este dicho día los suso dichos fueron a una heredad que dizen de Çandaroz que la posehe Francisco de Vargas Alhax, alguacil del dicho lugar, ques del ospital, que alinda con un bancal de las monjas al cavo de la tramontana y Baltasar de Çamudio y una guerta que tiene a çenso Antón el moço de don Diego López de Haro a la parte del poniente, y por la parte del medio día Francisco Abenife y el açequia que dizen Barranía y el camino en la qual hay diez moreras grandes y ocho chicas e quatro morales e siete olivos grandes y otros chicos que son nueve e tres naranjos e una casa nueva que ay en ella dos palaçios e una cozina. Y ay más tres palmeras, las dos chicas y otra mata de palmas, que ay dos palmeras e tiene hijos, está junto al açequia que se dize la Guaztía.
E del cavo del açequia hazia la guerta de Antón el Mozo otra mata de palmas chicas e quatro nogales nuevos e dos higueras grandes y quatro limeras y otros muchos mançanos y alvercoques y çiruelos y otros árboles de fruto y un parral e diez álamos. Esta guerta tiene enfrente della dos hilas de tierra blanca que alinda por la parte del poniente con el camino real y vancal de las monjas, e por la parte de la tramontana a la parte del levante el río e rambla, e a la parte del medio día bancal de los herederos de Juan de Ubeda, que tiene la propiedad del adarve, en las quales dichas dos hilas de tierra ay en ella doze tahullas de tierra, que tiene dos moreras grandes, tres medianas, catorze chicas y tres higueras. Fueron testigos Francisco Alhocayque e Cristóval de Ayvar y el dicho Francisco de Vargas.
Benahaduz. Ospital. Casa.
Este dicho día los suso dichos fueron a una heredad que posehen los herederos de Juan de Ubeda que se dize Chizirí, que della tiene la terçia parte el ospital e las dos terçias partes el adarve. Que alinda por la parte del levante los herederos de Luis Alhax, e por la parte de la tramontana Francisco Abenife y Antón el Mozo e heredad que tiene a çenso don Diego López de Haro y con heredad y olivos de Francisco Cano, y a la parte del poniente el açequia que dizen de la Opla, y con Alonso Garçía de Sanlúcar por la parte del mediodía, ques hacia abajo con la romayla y con guerta que tiene a çenso el Tabaire, ques de don Diego López de Haro, y con el horno de la calle, en lo qual ay una casa que tiene un palaçio e un comedor e una cozina, e otra casa chiquita que tiene un palaçio e un comedor, en la qual hay quatro naranjos e ocho limeras e un moral grande, nueve moreras, las çinco grandes e las quatro medianas y otra, onze posturas chicas y ay noventa e siete pies de olivos e diez higueras.
E después de lo suso dicho en el dicho lugar de Benahaduz en primero día del mes de abril del dicho año, los suso dichos, continuando la dicha visita e apeamiento e apearon las heredades siguientes:
Benahaduz. Ospital. Olivos IX, moreras XII, naranjos II, limeras XV.
Hacienda del Ospital con una venta entre los bienes del señor deán don Francisco Ortega.
Luego los suso dichos fueron a un pedaço de heredad ques del Ospital la propiedad en el dicho lugar, que tiene una venta, que la posehen los señores deán e cabildo como administrador de las memorias del deán don Francisco Ortega. Que alinda la dicha venta e guerta que tiene incorporada en ella por todas tres partes con otra heredad de la dicha memoria que solía ser de Reinoso, e por la parte del levante el camino. Y enfrente desta dicha venta está otra guerta çercada del dicho ospital ques toda una, que alinda por la parte del medio día con bancal de la dicha guerta que dizen de Reinoso y en parte del levante un bancalico de don Diego de Haro y don Gerónimo de la Cueva, e por la parte de la tramontana Martín Alazaraque el Mocho, en heredad que tiene a çenso, e por la parte del poniente el camino real, en la qual ay un pozo. En toda la guerta ay doze moreras y en lo çercado de hazia el río ay cinquenta e çinco pies de olivos con garças y todo en lo de dentro ay çinco pies de olivos que son todos sesenta pies y en lo de dentro ay tres naranjos y veinte e çinco pies de limones e un parral. A lo que fueron testigos Luis de Quesada e Cristóval de Ayvar.
La Quebira. Ospital. Benahaduz. Alvaro Zupil e Diego Morrux. Olivos CXVI, moreras XX.
Este dicho día, mes e año suso dichos, los suso dichos fueron a un olivar questá en el dicho lugar de Benahaduz que se dize la Quebira que tiene ciento e diez e ocho olivos e un algarrovo e una higuera e veinte higueras chicas e medianas, la dicha heredad alinda con olivar e guerta de Abuzeyte por la parte del medio día, e por la parte del levante Antonio de Soto e Francisco de Medrano, e por la parte de la tramontana heredad de las monjas, e por la parte del poniente la sierra e rambla que dizen de Caire, que la posehen Alvaro Zupil e Diego Morrux. Siendo testigos Francisco de Vargas Alhax y el dicho Alvaro Zupil y Alonso Almaraz Macmin, vezinos del dicho lugar.
Del dicho. Olivos VII.
Yten asimismo los suso dichos fueron a una cañadica questá en la dicha Quebira que tiene siete olivos que son de lo que posehen los dichos Alvaro Zupil e Diego Morrux del dicho çenso, que alinda con olivar de Abuzeyte por la parte de arriba a la tramontana, y por la parte del poniente e del levante el dicho Abuzeyte, e por la parte del mediodía Alonso López, alguazil de Tavernas.
Benahaduz. Luis Abzique. Moreras XXX, higueras XIII, limeras VI, olivos XI. Heredad en Benahaduz.
Memoria de Teodora Ruiz.
Este dicho día, mes e año suso dicho, los suso dichos fueron a una heredad que posehe Luis del Aguila Abzique, ques la que dexó Teodora Ruiz para su memoria, que alinda por la parte de la tramontana heredad que fue de Gonzalo de Madrid, que agora es de Sebastián de Cariaga e Alvaro de Quevedo, e por la parte del poniente la sierra, e por la parte del medio día heredad de Codayle e de Diego de Hariza, e por la parte del levante el dicho Sebastián de Cariaga, en la qual ay treinta pies de moreras nuevas de dos años, treze higueras e seis limeras y once pies de garças de olivos e mançanos e un nogal nuevo y otros árboles de fruto e parral e una casa que tiene nueva que tiene dos palaçios e un almacén e un comedor e una cozina e una cámara larga.
Román del ospital. Olivos L, moreras XXI, álamos VIII, naranjos VII, limeras XI, çebtís II.
Este dicho día, los suso dichos Jorge de Ayvar e Blas de Toriza fueron a una guerta que posehe Juan Román el viejo a çenso del ospital, que alinda de la parte del levante con heredad de Miguel de Horozco, e por la parte de la tramontana don Gerónimo de la Cueva y Juan Alquivi, e por la parte del poniente heredad de las monjas, e por la parte del medio día el dicho Miguel de Horozco e unos olivos del Guebrí, en la qual ay çincuenta olivos e veinte e una moreras chicas e medianas e ocho álamos e siete naranjos nuevos, treze limeras e dos limones çebtís e una casa en la qual ay dos palaçios e una cozina e un parral delante de la casa e un pozo junto a la casa y ay mançanos e granados y otros árboles de fruto.
E después de lo suso dicho, en el dicho lugar de Benahaduz a diez e siete días del mes de abril del dicho año de mill e quinientos e çincuenta e çinco años, los suso dichos Jorge de Ayvar e Luis de Toriza, ante mí, el presidente escrivano, continuando la dicha visita e apeamiento hizieron lo siguiente:
Memoria del deán. Benahaduz, heredad.
Heredad llamada de Reinoso en Benahaduz propia del cabildo por donación que le hizo el señor prior don Sancho Ortega dada por el dicho cabildo a censo perpetuo a su hermano el deán Ortega.
Este dicho día, mes e año suso dicho, los suso dichos fueron a una heredad ques de la memoria del deán don Francisco Ortega ques la que dizen de Reinoso, que alinda por las dos partes de poniente e tramontana con las calles, e por la parte del medio día con Juan de Hariza, e de la parte del levante el camino real y la venta ques de la dicha memoria. En la qual ay çiento e diez olivos e seis morales e diez higueras y quatro nogales e una palma enhiesta y otra caída y treinta pies de limeras chicas y grandes y dos çebtís y granados y mançanos y çiruelos y seis moreras y otras chicas. Y perteneçe a esta guerta un bancal questá enfrente della, quel camino está en medio, que alinda con la guerta de la venta y la rambla y el camino real, en el qual ay onze olivos e una garça de higuera, y dentro de la dicha guerta ay seis naranjos, y dentro desta dicha guerta junto a la çerca della questá en la parte del poniente ay un hoyo que tiene diez olivos y tres posturas de olivos, lo qual juró Juan Hautín y Pedro Hautín que son del ospital, que los conocen ser del dicho ospital, y tres posturas de çiruelos en el mismo cavallón, a la parte de la tramontana está un granado y va su cimiento a la redonda y hasta la casa de la dicha heredad, la qual dicha casa tiene dos palacios e una cozina.
De la Memoria del Deán. Heredad en Benahaduz.
Morales XXXIIII, aceitunos CIX, limeras XXII, naranjos VII, palmeras II, çevtís II, moreras II.
Este dicho día los suso dichos fueron a una heredad ques de la dicha memoria del deán don Francisco Ortega, que alinda a la parte del poniente con guerta de Juan Sánchez y Sebastián de Cariaga, y a la parte del medio día con la heredad que tiene el adarve de Francisco de la Torre, y a la parte del levante el río, y a la parte de la tramontana tierras que tiene a çenso Diego el Morrux e Juan Bayle de Cabrera y la calle que va al almaçara y la misma almaçara de las monjas, en la qual ay veinte e quatro pies de morales y de higueras diez e siete y de azeitunos çiento e nueve nuevos e viejos e limeras veinte e dos y seis naranjos chicos y grandes y dos palmeras grandes e otras muchas chicas y dos limeras çebtís y otros muchos árboles de albercoques y mançanos y çiruelos y parral y dos moreras grandes y un algarrovo grande, una anoria que beven della y una alverca vieja junto al algarrovo y una casa que tiene dos palaçios e un almacén e una cozina e comedor y su casa puesta con su establo.
Ospital. Canónigo Ortega. Olivos XIII, moreras XV.
Este dicho día, los suso dichos fueron a un pedaço de olivar ques del ospital que lo posehe el canónigo Ortega, que alinda con la calle por la parte de la tramontana, y por las otras partes don Gerónimo de la Cueva que solía ser de Alcuzayas en la qual ay por señal unas piedras y un pedaçico de bancal, a la parte del levante un olivo y con esto son todos los que ay en el dicho pedaço treze olivos. Y así fueron a otro pedaço de tierra ques de los mismos olivos que posehe el dicho canónigo Ortega, que solía ser parral, que alinda por la parte del levante y del medio día con heredad que tiene Sebastián Nohafi a çenso de la memoria de Arias de Medina, e por la parte de la tramontana calle, en la qual ay un alméz con una parra e quatro granados e quinze moreras que son las quatro dellas de tres años o quatro y las demás de un año.
Ospital. Olivos V, naranjos III, limeras VI, nogal I, higueras VIII, morales II.
Este dicho día, mes e año suso dicho, los suso dichos fueron a una guertezica que posehen los herederos de Alonso Sánchez de que tiene el ospital en ella la terçia parte, la qual alinda por la parte del levante con la calle, e por la parte del medio día con heredad de las monjas que se dize Abelgamar, e por la parte del poniente con Luis de Montanos, esterero, que solía ser de Abenzecrí, y por la parte de la tramontana Juana de Cabrera, en la qual ay una casa que tiene dos palaçios y una cozina y un comedor, el portal grande, ay en la dicha guerta çinco olivos, tres naranjos, seis limeras e un nogal e ocho higueras y un moral y una garça de moral y otros árboles de mançanos e çiruelos y albercoques y un nogal.
E después de lo suso dicho, en el lugar de Benahaduz a diez e ocho días del dicho mes de abril del dicho año de quinientos e çincuenta e çinco años se apearon las heredades siguientes:
Benahaduz. Ospital.
E luego este dicho día, los suso dichos, continuando la dicha visita e apeamiento visitaron una almaçara ques en el dicho lugar a do dizen la romayla que se llama Ataleca, questa alinda heredad de los herederos de Hernando de Ayvar y la dicha romayla, que las dos terçias partes son de los frailes y convento de Santo Domingo, que los tiene a çenso Francisco Alhay, y la otra terçia parte es del ospital, que la tiene a çenso el dicho Francisco Alhay, alguacil, e sus sobrinos hijos de Luis Alhay. Testigos el dicho Francisco Alhay y Alonso de Orvina.
Memoria del raçionero Çerda. Heredad de Benahadux.
"Olivos XLVIII, higueras V, moreras XVII, morales III, nogal I.
Este dicho día, mes e año suso dicho, los suso dichos, continuando la dicha visita e apeamiento fueron a una heredad que fue del raçionero Çerda, que la posehe Alonso García de Sanlucar, que alinda con la romayla a la parte del medio día, e a la parte del levante heredad que tienen los herederos de Francisco Cano del ospital y los dichos herederos, a la parte de la tramontana heredad de las monjas, e por la parte del poniente heredad del dicho Alonso García de Sanlucar. En la qual hay treinta y siete olivos grandes e ocho garças de olivos e tres higueras e diez e siete moreras nuevas e un eriazo que solía ser cimenterio, en que solía estar una rábita questá junto a la guerta del dicho Alonso García de Sanlucar a la parte de poniente, que solía tener Cadal Cadib. Testigos los dichos.
Y esta dicha guerta tiene otro pedaço de heredad ques un hoyo questá alinde a la parte del poniente Diego de Hariza y heredad de las monjas a la parte de la tramontana, y a la parte del medio día y del levante el dicho Alonso García de Sanlucar. En la qual ay diez olivos grandes e tres garças de olivos, tres morales e un nogal e dos higueras e un sitio de casa con dos palaçios enpeçada a labrar, debajo de la qual está la dicha hoya al levante que son todos los olivos çinquenta y ocho. Testigos los dichos.
Este dicho día, mes e año suso dicho, los suso dichos fueron a una heredad que se dize del Alcayde, que la posehen Juan de Hariza e Luis el Bayze a çenso, que alinda por la parte del poniente con el campo e eras, y a la parte de la tramontana Alonso García de Sanlucar e Juan Román y los alguaciles de Tavernas, y a la parte del levante Luis de Montanos, esterero, heredad que fue de Abencecrí y de las monjas, y del cabo del medio día las monjas en heredad que se dize Abalgamar. En las qual hay una casa que tiene un palaçio y una cozina y un comedor y otro palaçio descubierto todo viejo e çinco naranjos e los dos dellos inxertos la mitad de lima e la mitad de naranjas, e dos pies de higueras una a par de otro, çiento setenta y tres pies de olivos y ay mançanos nuevos, moreras nuevas. Testigos los dichos.

Relación de moriscos que vivían o explotaban tierras en Benahadux

Jupil o Supí.
Los Supí aparecen relacionados en el Libro de Repartimiento de Almería (L.R.A.) como propietarios de casa y heredad en Benahadux; en el Apeo de 1555, se cita a un Álvaro de Jupil que compartía con Diego Morrux dos propiedades en el lugar de esta alquería denominado la Quebira propiedad del Hospital Real de la Magdalena de Almería y en la Relación de 1572 se vuelve a mencionar; en este último documento se recoge que debía de pagar por las tierras de regadío que tenía a censo en la acequia del barranco de esta alquería y por las moreras del Hospital Real, un cuarto de peón por cada una de estas explotaciones y por la huerta de don Francisco Molina Morales un peón. Los frailes del convento de Santo Domingo pagaban un peón y medio por las tierras que tenía a censo Älvaro Jupil en la acequia del barranco de Benahadux o acequia baja que pasaba por el molino del lugar.
Diego Zupil y su mujer María que otorgaron testamento en 1561, a favor de sus nietos, ya que ninguno de sus hijos les sobrevivieron, actuando como intérprete el sacristán de la iglesia de Benahadux por desconocimiento del castellano.
Espina
El escribano Rodrigo de Espina, vecino de Almería, no era morisco; en el Apeo tenía a censo un olivar del Hospital que se encontraba en la acequia que entraba en Benahadux y pagaba medio peón.
Alhax
Yuça y Alí Alhax tuvieron que abandonar la ciudad de Almería con el inicio de la repoblación y debieron perder las propiedades que tenían en Benahadux. Destaca con este apellido el alguacil de Benahadux llamado Francisco de Vargas Alhax, quien explotaba la heredad de Çatidaroz y la almazara Ataleca pertenecientes al Hospital Real; la primera en exclusiva y la segunda compartida con sus sobrinos, los hijos de su hermano Luis. La almazara la compartía el Hospital con el convento de Santo Domingo.
Francisco de Vargas tuvo que contribuir con tres peones y medio -10,5 maravedíes- por sus propiedades y por las de la iglesia con dos y cuarto. Sus tierras se hallaban situadas, una en la acequia alta, y cuatro en la que entraba en la alquería; y las de la iglesia en la acequia del barranco de Benahadux.
En 1555 aparecen los herederos de Luis Alhax como propietarios de unas tierras lindantes con otras del Hospital que tenían a censo los herederos de Juan de Úbeda.
Martín de Vargas Alhax censatario del Hospital por la huerta denominada Alcid, situada en la acequia alta por la que pagaba tres peones y por una hoya en la acequia que entraba en Benahadux un cuarto de peón; y Juan que tuvo a censo la huerta de Lorenzo Chacón en la acequia baja por la que contribuía con un peón.
Estas familias tuvieron una gran participación en la revuelta morisca del río de Almería por lo que en todas las referencias a estos individuos que se contienen en la Relación se especifica que estaban rebelados,
Morrux
Diego el Morrux, junto a Álvaro Jupil tenían a censo del Hospital Real un olivar que se nombra la Quebira y en el mismo lugar, “en una cañadica, siete olivos”; pagando un cuarto de peón por un «[...] pedazo del Hospital [...]»; también tenía propiedades en la alquería de Mondújar que se regaban con el agua de la acequia de Fita:
«Diego el Morrux de Benahadux, un cuarto, un pedazo de oliva».
Mocho
Diego el Mocho tenía a censo una huerta de don Diego López de Haro, era censatario de una huerta del Hospital por la que contribuía a los riegos con un peón, otra de las Memorias del deán Francisco de Ortega, situada en la acequia del Barranco, por la que paga tres peones, y una tercera que debía de ser de su propiedad, en la acequia que entra en la villa, por la que pagaba un cuarto de peón y Martín de Alazaraque Mocho tenía una heredad cuyo propietario se desconoce; contribuía con 4 peones por las tierras que tenía del deán Francisco de Ortega y sus herederos, con peón y medio por unas tierras que debieron recibir de él y como testigo de un apeamiento en la alquería de Rioja, Andrés Mocho.
Antón Mocho pagaba por las tierras que explotaba en la acequia que entraba en la alquería, propiedad de don Diego López de Haro, peón y medio y Luis el Mocho, rebelado, dos peones por una huerta. El «molino del Mocho» en Benahadux, contribuía con cuatro peones, la máxima cantidad junto a otro molino, el de Asuche.
Abzique
Yahí y Alí Abzique tienen varias propiedades en Benahadux. En el Apeo sólo se menciona a Luis de Aguilar Abzique como censatario de la Memoria de Teodora Ruiz y por la que le correspondió pagar medio peón, la misma cantidad pagaba por otra propiedad que tuvo a censo de Luis Quiral.
Alhocayque
Francisco Alhocayque se cita como testigo en el apeo y deslinde de la heredad que Rodrigo de Espina tenía del Hospital y en la que poseía de esta misma institución Francisco de Vargas Alhax.
Antón de Alhocayque que tenía a censo tierras de Luis Quiral por las que pagaba un peón.
Uno de los alguaciles de Benahadux, Diego Alocaique debía pertenecer a esta familia; se trata de uno de los pocos moriscos que conocían el castellano y en calidad de intérprete actúo en varios contratos de compra-venta; en 1529 tomó a censo una heredad por 11 ducados, 200 granadas y 6 docenas de limas. Se trata de Hamete Alhagí que tras su conversión adoptó el nombre de Diego de Benahadux, obteniendo de los Reyes Católicos el alguacilazgo vitalicio de la alquería.
Abenife
Abdalá Abenife es uno de los pocos musulmanes que quedaron en la ciudad de Almería y mantuvo sus propiedades en la alquería de Benahadux. Había aceptado el cristianismo con el nombre de Fernando de Cárdenas.
Francisco Abenife era propietario de unas tierras junto a la acequia Barranía que alindaba con la heredad del Hospital llamada Çatidaroz.
Jerónimo Abenefe contribuye a los riegos con un peón; además, fue el arrendador de la carnicería pública de Benahadux en 1561, contando con el apoyo de la población morisca del lugar.
Alquiví
Juan Alquiví propietario de tierras junto a la huerta del Hospital que tenía a censo Juan Román el Viejo.
Guebrí, Huebrí, Huebro.
Propietario de unos olivos que alindaban con la huerta del Hospital que tenía Juan Román el Viejo, con la heredad de Miguel Horozco y don Jerónimo de la Cueva.
García de Huebro quien pagaba un peón por las tierras que tenía en la acequia del barranco de Benahadux.
Francisco el Huebrí, casado con Catalina Álvarez La Tezi, manifestó el 5 de abril de 1529, su deseo de ser enterrado en el cementerio donde se enterraban los cristianos nuevos.
Abenzecri
Una heredad del Hospital que tenían los herederos de Alonso Sánchez, “la qual alinda [...] por la parte del poniente con Luys de Montanos, esterero, que solía ser de Abenzecri”.
Abuzeyte
Propietario de una huerta que alindaba por la parte de mediodía con el olivar del Hospital denominado la Quebira. Diego Abeite tenía a censo tierras del convento de las monjas.
Alonso Quevedo de Abuceite que pagaba un peón, el 11 de noviembre de 1528 compró al mercader de paños Cristóbal García un potro.
Cadalcadib
Se le menciona en relación con la heredad que tenía a censo de la iglesia Alonso García de Sanlúcar, en la visita y apeo de esta propiedad se dice que había un erial: « que solía ser simenterio en que solía estar una rabita que esta junto a la huerta del dicho Alonso Garçia de Sanlucar, a la parte del poniente que solía tener Cadalcadib»; se trata de Abrahán Cad -Saad-Alcadí- al-Qādī- que tuvo vinculado a su cargo el cementerio y la rábita.
Almaraz
Alonso Almaraz Macmin, vecino de Benahadux, junto al alguacil de la alquería Francisco de Vargas Alhax y a Álvaro Jupil, delimitó la heredad de la Quebira; un protocolo notarial de 1569 nos confirma que Alonso era vecino de esta aldea, que estuvo casado y al menos tuvo una hija llamada Brianda; (En los desmanes de 1568 había caído en cautiverio, bajo el cuadrillero Alonso de Olivençia. Para el rescate, fijado en 110 ducados, su padre contó con la ayuda de cinco moriscos).
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Nohafi
El olivar que tenía el canónigo don Francisco de Ortega del Hospital Real alindaba al mediodía con una heredad de la Memoria de Arias de Medina que explota mediante censo Sebastián Nohafi.
Codayha
Propietario de una heredad que estaba situada junto a la que tenía a censo Luis de Aguilar Abzique.
Alcuzaycas
Unas propiedades que don Jerónimo de las Cuevas tenía y que solían ser de Alcuzaycas.
Tabayre
Tenía a censo tierras de don Diego López de Haro, junto al horno de la Alquería de Benahadux.
Montanos
Luis de Montanos, esterero, explotaba unas tierras que solían ser de Abenzecri lindantes con la heredad del Alcayde, propiedad del Hospital Real; estuvo casado con Leonor Abenzecri, alias de Carraga, sublevada en la Guerra de las Alpujarras.
Axnaya
Martín Axnaya, tenía a censo tierras pertenecientes a la Memoria de Arias de Medina, en linde con las que tenía Álvaro Jupil de la Mesa Capitular.

Relación de otros moriscos, vecinos o con explotaciones agrarias, en Benahadux
Abeite, Diego
Aberete, Jerónimo
Albacar el Gordo, Martín de:
En 1569 fueron nombrados jueces para que embargaran los bienes de los moriscos rebelados y recuperar los que se hubieran llevado; pero en 1573 fue cuando se procedió a ello; a través de la documentación que generó esta causa se registra este morisco que tenía hacienda en Benahadux, pero era vecino de Viator. En 1528 Francisco Rodríguez, vecino de Almería, le otorgó carta de censo por un bancal de 9 tahúllas en la acequia principal.
Alcacar, rebelado
Belvis, Pedro de
Boha, Luis
Cano, Juan
Cacer García el
Carafí, Luis de
Casci, Luis
Çoaitan, Francisco:
También aparece como Francisco Solaytan. Tenía tierras en Benahadux y, al menos, una casa en Almería que tenía alquilada a Miguel del Águila.
Chilichí, Martín, rebelado
Garrido, Diego:
Era vecino de Rioja pero tenía bienes en Benahadux.
Hambril, Diego:
Durante cuatro años se está querellando Martín Sánchez Hanbril de Benahadux contra la familia Chilichí de Pechina, al acusar a García el Chilichí, mozo de 16 años, de haber sido consorte en la muerte de su hijo Lorenzo Hanbril, perdonándole finalmente a cambio de 60 ducados.
Huxus, Luis, rebelado:
Este mudéjar y después morisco tenía tierras en Benahadux, situadas en la acequia Alta y contribuía a los riegos con medio peón.
Jurchrí, Andrés, rebelado
Liribo
Liscano
Lulo, Francisco
Marraquí, Luis, rebelado
Masmudí, rebelado:
Su nombre completo era Martín el Masmudí, igualmente con hacienda en Benahadux.
Masmudís, rebelados
Mijavi, Francisco el:

Este morisco compró en 1529 una capa de contray al mercader Cristóbal García.
Navarro, Luis:
Afirma que era vecino de Benahadux y tenía una hija que se llamaba María.
Nodaguar, Diego, rebelado
Moraguar, Diego
Morales Navaldí, Juan:
Recoge que era de Benahadux.
Payas.

Rebelión y expulsión.

En 1516, el regente Cisneros exigió a los conversos del ex reino nazarí el abandono de sus trajes, costumbres y lenguas. Gracias a la intervención de Francisco Nuñez Muley, paje del primer arzobispo de Granada, que negoció el pago de una elevada suma por los moriscos ricos del Albaicín, la medida pudo ser aplazada, pero obligó a muchos moriscos a echarse al monte donde se agruparon en taifas de salteadores conocidos por el nombre de monfís.
El aplazamiento de esta medida fue breve. En 1526, el Emperador Carlos I ordenó a los moriscos que vistieran a la castellana y no hablaran su lengua ni fueran a bañarse en sus alhamas ni celebraran fiestas ni zambras, etcétera.
De nuevo, Francisco Núñez Muley obtuvo el aplazamiento del edicto a cambio del pago de 90.000 ducados al Emperador y su séquito. Más tarde esta "contribución" se institucionalizó mediante la entrega de una suma de 20.000 ducados. En 1559 Nuñez Muley denuncia ante Felipe II:
"Paramos cada día peor y más maltratados y por todas vías y modos, ansí por lo que tengo dicho por las justicias seglares y sus oficiales, como por la eclesiástica y no tiene necesidad de información dello".
Los intereses privados de algunos regidores de Almería y otros altos cargos funcionarios de la justicia que poseían terrenos en esta zona, eran causa de los desmanes cometidos contra los concejos de los pueblos en el valle del río de Almería, formados por moriscos que apenas hablaban castellano pero que sabían perfectamente que quitarles el agua era quitarles su único modo de subsistencia.
Otra amenaza grave fue el auto y mandamiento por el que hacia 1.560 el Concejo de Almería decidió incautar las aguas que siempre habían pertenecido a los pueblos del río para llevarlas a los campos de la ciudad y del Alquián.
Esta decisión indignó a la población morisca, abrumadoramente mayoritaria en la zona, y a los propios cristianos viejos, propietarios en la misma. Uno de ellos, también regidor de Almería, D. Martín de Careaga, asumió los poderes que, ante el escribano Cosme de Quevedo, le entregaron los alguaciles y vecinos de Benahadux, Pechina, Rioja y Mondújar y de Gádor y Quiciliana. En estos poderes los vecinos expresan los "malos tratamientos y agravios" que están sufriendo por dicho motivo, dejando las heredades propias secas y sin poderse regar "ni sembrar cebada e linos", e incluso prendiendo y penando a los que continúan regando sus heredades en dichos lugares. A este pleito se uniría el convento de la Purísima Concepción de Almería por haber dejado sus haciendas en el río secas y
"por haber prendado e penado a los ynquílinos nuestros que tienen dichas heredades a renta".
El informe se inició en Benahadux a donde llegó Careaga con el escribano público Cosme de Quevedo y allá se reúnen los regidores, alguaciles y principales propietarios del lugar, todos moriscos, que expusieron al escribano real las tropelías que contra ellos cometía el Alcalde Mayor de Almería, quitándoles el agua de sus acequias y huertas e impidiéndoles regar sus tierras, por lo que no podían sembrar cebada al tiempo que sus arboledas se secaban.
En Pechina, donde la protesta contra el alcalde y el regidor había sido más fuerte, apresaron y llevaron a la cárcel de Almería a Luis de Quevedo, al alguacil Diego Almenara y al acequiero Diego Xacul Caxalí, todos moriscos, por haberse negado a encaminar el agua que les pertenecía hacia las tierras de la ciudad. Hechos iguales ocurrieron en Quiciliana y Huércal.
El 24 de enero de 1.561, los Concejos citados de Benahadux, Gádor, Huércal, Mondújar, Pechina, Quiciliana y Rioja concurrie¬ron a la Real Chancillería de Granada alegando que el Concejo de Almería había quebrantado la costumbre y derecho de dichos lugares haciendo nuevas acequias por las que conducían el agua a los campos de la ciudad y de El Alquián, solicitando que se prohiba a dicha ciudad o a cualquier particular que saque dicha agua y que la misma deshaga las acequias que tenía hechas.
Ante la Real Audiencia y Tribunal Superior de Granada alega Martín de Cariaga:
"... los expresados lugares y sus vecinos havían tenido y tenían derecho de regar todas las heredades del término de de dichos lugares con el agua del río, que decían de Almería, y pasava por medio dellos; y de prohivir que ninguna otra persona la sacara y llevara al campo de Almería, ni otra parte; lo qual se havía usado y guardado de tiempo inmemorial".
Desde Almería contestaron solicitando su absolución por tener derecho la ciudad a dicha agua.
Oídas las partes, la Real Chancillería reconoció a los pueblos del río la propiedad sobre sus aguas, prohibiendo que las llevaran a la ciudad de Almería u otra parte, so pena de 100.000 maravedíes Los Concejos de los lugares del río obtuvieron las correspondientes "executorias" el 30 de octubre de 1.562, con las que darían el problema por zanjado

La Inquisición en Almería.
Bajo la influencia del clero, y de personas de confianza, la reina Isabel solicitó a Sixto IV una Bula para introducir el Santo Oficio en Castilla.
En noviembre de 1478, Sixto IV promulgaba la Bula 'Exigit sinceras devotionis affectus' autorizando a los Reyes Católicos a introducir el Santo Oficio.
En septiembre de 1480 designaron inquisidores para el Tribunal Inquisitorial de Sevilla (primer tribunal inquisitorial de España).
En 1483, creó Isabel el “Consejo de la Suprema y General Inquisición”, para funcionar, al principio, dentro del reino de Castilla, bajo la autoridad del inquisidor general fray Tomás de Torquemada.
El 16 de abril de 1.561, el obispado de Almería recibe la visita de la Santa Inquisición con el fin de “traer a estos lugares el orden establecido por el Santo Oficio”.
Como Inquisidor viene el licenciado Juan Beltrán, acompañado de Alvaro Flores como alguacil mayor, el bachiller Pedro de Maurilla como secretario, Gonzalo de Posada como nuncio y García Chacón por lengua (intérprete).
La visita tiene una duración de cuatro meses y termina el 19 de agosto como lo afirma en una carta remitida a la Suprema (Consejo de la Inquisición) el Inquisidor Juan Beltrán:
“…a 19 de agosto del presente a esta ciudad y se acabó de visitar todo el Obispado…los negocios que han resultado a causa de ser la gente pobre no han sido castigados con más rigor, ha sucedido bien Gloria a Dios sin ser desgracias algunas, plega a él se sirva con lo que ha hecho…
La Suprema responde a la carta del inquisidor recomendándole que “en futuras visitas sea un poco más severo a la hora de imponer sus penas a los moriscos”.
Al finalizar esta visita por todo el Obispado la Inquisición consigue recaudar de manos de los penitenciarios 151.917 maravedís, ya que las penas menores se anulaban mediante una cuota a pagar que variaba según se presentase una o más infracciónes.
En total en la provincia se dieron 311 casos inquisitoriales. En Benahadux hubo 4, en Gádor 4, en Rioja 3, en Huércal 3…
De estos 311 casos 133 fueron contra mujeres y 178 contra hombres. 96 fueron por lavarse y alheñarse, 61 por blasfemar, 34 por bodas sin clérigo, 25 por degollar atravesado, 7 por sobornos…
Algunos casos:
María Mofalda, doncella morisca de Rioja, Misa Mayor públicamente sin sábana y 6 reales porque se alheñó…
Beatriz, mujer de Martín Xabí de Gádor, morisca, por pintarse las canillas y la barba, Misa Mayor y 9 reales…
Isabel Sutaya, morisca de Abenhaduz (Benahadux), porque dixo que Nuestra Señora había parido por el costado diose en fiado y enviose el proceso a Granada…
Francisco Macha Mazcon, morisco de Abenhaduz (Benahadux), penitenciado a Misa Mayor y 3 ducados porque degolló cierta res atravesada…
Francisco de Padilla el Jaba, morisco de Felix, porque se hayó lavando todo su cuerpo, se envió a Granada y secuestro de bienes…
Este proceso Inquisitorial se presenta como un nuevo ataque que sumar a los muchos que ya sufre la población morisca que se queja por la imposición de conductas sociales que chocaban con las suyas y que obligó a muchos a intentar, con más o menos fortuna, la huida a Berbería.
Pueblos enteros, como es el caso de Teresa en la sierra de Cabrera, que contaba en 1.561 con 52 vecinos y que deciden marcharse todos a berbería en 1.569 dejando el poblado totalmente vacío.
Los bienes del cristiano nuevo declarado culpable eran confiscados aunque se reconciliara, por lo que los moriscos veían en la Inquisición un instrumento para su total destrucción.

El Obispo Corrionero.

El arzobispo de Granada, don Pedro Guerrero, publica el 12 de agosto de 1565 el edicto de convocatoria del concilio provincial para la octava de la Natividad de la Virgen María.

Don Antonio Corrionero de Babilafuente, obispo de Almería, se dirigió a Granada acompañado de los procuradores de su Iglesia: El doctor don Alonso Tamayo deán de la Catedral, el licenciado Suero Méndez doctoral, el doctor Marín maestrescuela y el doctor Montoya magistral.

El segundo gran tema que, terminadas las congregaciones generales estudiaron, fue el problema morisco. Los prelados, entre ellos Corrionero, no encuentran ningún remedio radical para llevar a los moriscos a una integración sincera en la sociedad cristiana, en cuyo seno vivían.

El 10 de diciembre de 1565 los obispos intentan reactualizar y completar una serie de ordenanzas anteriores. Para ello escriben a Felipe II pidiéndole la intervención real, para la resolución de los problemas. Le solicitan de urgencia el cumplimiento de las provisiones reales de la Reina doña Juana, del Emperador Carlos V y del mismo Felipe II. Le suplican una nueva provisión real sobre distintos aspectos de este asunto.

Sus peticiones fueron las siguientes:
1ª Privación del hábito de moros.
2ª «Que se quite la algarabía».
3ª Prohibición de entrada y permanencia en el Reino de Granada de algún gazí de Bebería.
4ª Prohibición de esclavos negros a los moriscos.
5ª Supresión de los baños artificiales y de bañeros moros, si otras medidas no les impiden el «aguador mayor y menor que es la principal ceremonia de Mahoma».
6ª Supresión, en los actos externos de su vida, de todas las ceremonias propias de su rito, en las bodas y velaciones, clausura de las casas los viernes, onomástica árabe, zambras, etc..
7ª Destierro, de los reinos de Granada y Valencia, de los moros que acuden a reconciliarse con la Iglesia en hábito de tales.
8ª Alejamiento de los moriscos a cinco leguas de la costa. Los avecinados en aquella zona serían previamente trasladados al interior, indemnizándoles por la pérdida de sus bienes. Se regula la sustitución de la población costera.
9ª Compostura de las moriscas en los actos de culto.
Finalmente sugieren al Rey que los señores principales y caballeros de estos moriscos, que tienen gran influencia sobre ellos, a ser posible, sus hijos estudien en Castilla la Vieja

Los acuerdos conciliares de Granada no dejaban realmente nada a los moriscos como tal clase civil; ni sus hábitos, ni su lengua, ni sus costumbres. Constreñidos tan fuertemente, era normal que surgiera la rebelión. Queda muy claro que el Concilio Provincial de Granada, no sólo no impulsó el que se obligara a la conversión y bautismo de los mudéjares, sino que expresamente manda a los curas que no bauticen a los infieles sin consultar primero al prelado, sin darles una buena preparación y que les conste de la sinceridad de su conversión a la fe cristiana.

Tanto don Antonio Corrionero de Babilafuente, obispo de Almería, como don Pedro Guerrero arzobispo de Granada y Melchor Álvarez de Vozmediano obispo de Guadix, impulsados por un excesivo celo apostólico, no buscaron la integración de estos moriscos, sino que contribuyeron a encender su rebelión.

Los obispos ven colmados sus deseos con la redacción de la pragmática de 1567 que responde enteramente a sus peticiones, imponiendo a los moriscos la prohibición de su idioma, sus trajes, sus músicas y sus danzas, los baños y las bodas; teniéndose que acomodar a las usanzas de los cristianos viejos.

La pragmática parecía inventada para acabar con los moriscos. En vano acudieron los interesados a cuantos medios pudieron encontrar para evitar el cumplimiento de estas cláusulas tan vejatorias. Pedro de Deza nombra procuradores a Jorge de Baeza y Francisco Núñez Muley, persona de gran prestigio entre los moriscos. De nada sirvieron las súplicas de don Juan Enríquez y de don Alonso de Granada Venegas, descendientes del príncipe Cidi Yahya.

Insensible a las quejas de los moriscos, Felipe II había resuelto llevar a término los proyectos de aculturación de Cisneros y de su padre, el Emperador. El yá anciano Nuñez Muley intentó en vano convencer al Monarca de las razones de sus hermanos repasándolas una por una:

Nuñez Muley
"Respecto a la vestimenta dijo que la de los moriscos era propia de su provincia, como sucedía en Castilla y otras partes, como en Navarra respecto al hábito de las mujeres, en Galicia y Portugal donde era costumbre y no ley. Además, preguntó, ¿ de donde sacarían los moriscos el dinero necesario pare cambiar sus ropas?. Afirmó que las zambras y fiestas de las bodas no se podía decir que fueran ceremonias de moros, pues ni turcos ni africanos usaban de ellas, sino que eran otras costumbres peculiares de su provincia".
"Así mismo afirmó Nuñez Muley que alheñarse las mujeres no era ceremonia de moros, sino cosa saludable, puesto que lo hacían por higiene. En este punto recordó que siendo Obispo de Guadix don Antonio de Guevara, ordenó que se trasquilasen las cabezas de las mujeres y también se les quitasen el color de las uñas de los dedos, pero que tras su queja, el presidente de la Audiencia y el Marqués de Mondejar decidieron que aquello no se cumpliese, añadiendo el alegato morisco que las castellanas también se enrubiaban el pelo y se arrebolaban el rostro".
"Sobre los baños, dijo Nuñez Muley que los usaban públicamente y no como ceremonia, siendo la mayor parte de los bañeros cristianos. Y recordó que siempre hubo baños por todas las provincias y que si alguna vez se quitaron por Castilla fue porque debilitaban a la gente de guerra. Pero que los habitantes del reino de Granada no tenían que pelear y se bañaban por limpieza".
"Si las mujeres se tapaban el rostro era porque no deseaban ser reconocidas, lo mismo que hacían las cristianas. Señaló Nuñez Muley que las castellanas se tapaban el rostro con el manto por honestidad, y las moriscas, por la misma razón, se tapaban con lo que podían. Y siendo todos naturales en su hacer y no habiendo ofensa a la fe, no debían ser molestados".
"Sobre los sobrenombres antiguos dijo que si los mantenían era para ser conocidos por la gente, y porque no se perdiesen los linajes, en memoria de sus antecesores, así como para diferencia y estimación conforme a la calidad de cada uno. Afirmó que recordar el pasado era cosa que hacían todos".
"Sobre el idioma, dijo Nuñez Muley que no se podía quitar la lengua natural sin perturbar la comunicación racional. En España había diferentes lenguas y no se diferenciaban en la ley. Además, en el reino de Granada los moriscos de la sierra no hablaban como los otros la aljamía, aunque mal pronunciada, pues no hubo en cada lugar clérigos y sacristanes que supieran el arábigo, o lo que se hablase allí, por lo que, ¿cómo podían haber aprendido el habla castellana, ni la aprenderían en los tres años en que les obligaban si no había comunicación entre personas? .Aseguró Nuñez Muley que "esta novedad inventaron clérigos para su destrucción, dando ocasión en lo imposible, tomando achaques para penallos en su provecho, causa de hacerse monfís muchos, causando los daños que se verían muy presto"".


La rebelión.
Durante 30 años, los comerciantes franceses, portugueses y otros extranjeros, se aprovechan de que la Corona Española había prohibido el intercambio comercial con el norte de Africa, llevando sus mercancías a los mercados norteamericanos mientras que aquí la pobreza se generaliza.
Los habitantes de la zona se ven obligados a importar del norte de Africa mercancías que en el pasado ellos mismos producían: cera, cuero, dátiles, almendras, azúcar, miel, etc.
Los moriscos, que son los más débiles en el tejido social, son los que más sufren en este estado de cosas. Empeñan, malvenden sus pequeñas propiedades, son explotados y expropiados.
El levantamiento de los moriscos comenzó con la sublevación de estos en Béznar, en la víspera de Navidad de 1568 y en torno a Hernando de Córdoba y Válor, que recuperó su antiguo nombre árabe Muley Mohamed Abenhumeya, descendiente, decían, de los califas omeyas. Se proclamó rey de las Alpujarras.

La rebelión se extendió rápidamente a toda la zona oriental de la provincia de Almería. Pronto las zonas de Felix, Laujar, Canjáyar, todo en alto valle del Andarax y hasta Pechina y Benahadux se vieron desbordados por los acontecimientos. En la comarca del río de Almería y de Almanzora fueron famosos, como jefes de los moriscos el Gorri y el Mari.

Luis Mármol Carvajal nos refiere:
"Era cosa de maravilla ver cuán enseñados estaban todos, chicos y grandes, en la maldita seta; decían las oraciones de Mahoma, hacían sus procesiones y plegarias, descubriendo las mujeres casadas sus pechos, las doncellas las cabezas; y teniendo los cabellos esparcidos por los hombros, bailaban públicamente en las calles, abrazando a los hombres yendo los mozos gandules delante haciéndoles aire con sus pañuelos, y diciendo en alta voz que era llegado el tiempo del estado de la inocencia, y que mirando en la libertad de su ley, e iban derechos al cielo, llamándola ley de suavidad, que daba todo contento y deleite".
La aventura morisca, trágica y feroz en tantos aspectos, culmina en la rebelión abierta en las Navidades de 1568.
Del lado morisco, a los pocos días de la rebelión, el fanatismo se cebó con eclesiásticos y cristianos viejos que fueron asesinados, por lo general, no sin antes hacerles sufrir múltiples vejaciones. Los principales símbolos del dominio cristiano, las iglesias, fueron el principal objetivo de los moriscos rebeldes. Numerosas iglesias fueron saqueadas e incendiadas.
En el bando contrario, las tropas reales y las milicias urbanas protagonizaron numerosos episodios sangrientos y auténticas masacres. Son reseñables el extreminio de la población morisca de Enix y Felíx a cargo de don Luis Fajardo, segundo marqués de los Vélez, en enero de 1.569 y poco después, repetido en Ohanes, o el cerco de Inox en el mismo mes de enero.

Otra matanza terrible fue la ocurrida tras la toma del castillo de Juviles como relata Mármol:
“…mandó a don Alonso de Cárdenas, y a don Luis de Córdoba, y a don Rodrigo de Vivero y a otros caballeros, que se adelantasen y se apoderasen del castillo y de lo que hallasen en él; los cuales lo hicieron luego,… fueron los rendidos trecientos hombres y dos mil y cien mujeres;… , y metiendo las mujeres en la iglesia, pusiesen los hombres por las casas…. y como el cuerpo de la iglesia era pequeño, y la gente mucha, de necesidad hubieron de quedarse fuera más de mil ánimas en la placeta que estaba delante de la puerta… Sería como media noche, cuando un mal considerado soldado quiso sacar de entre las otras moras una moza. La mora resistía, y él le tiraba reciamente del brazo para llevarla por fuerza,… un moro mancebo, que en hábito de mujer la había siempre acompañado, fuese su hermano o su esposo u otro bien queriente, levantándose en pie, se fue para el soldado, y con una almarada que llevaba escondida le acometió animosamente… Apellidose el campo, diciendo que había moros armados entre las mujeres, y creció la gente, que acudía de todos los cuarteles con tanta confusión, que ninguno sabía dónde le llamaban las voces, ni se entendían, ni veían por dónde habían de ir con la escuridad de la noche…acudieron más soldados, y allí fue el principio de la crueldad, haciendo malvadas muertes por sus manos; y ejecutando sus espadas en las débiles y flacas mujeres, mataron en un instante cuantas hallaron fuera de la iglesia; y no quedaran con las vidas las que estaban dentro, sí no cerraran presto las puertas unos criados del Marqués…los arcabuces en la tenebrosa oscuridad de la noche; y estos eran los que mayor estrago hacían, queriendo vengar su sangre en aquellas cuyas armas eran las lágrimas y dolorosos gemidos… Duró la mortandad hasta que, siendo de día, los mesmos soldados se apaciguaron, no hallando más sangre que derramar los que no se podían ver hartos della, y conociendo otros el yerro grande que se había hecho. Luego comenzó a proceder el licenciado Ostos de Zayas, auditor general, contra los culpados, y ahorcó tres soldados de los que parecieron serlo por las informaciones”.

En los últimos días del año de 1568, se reunieron en las cercanías del pueblo de Benahadux unos 1400 hombres con la intención de apoderarse de Almería y su Alcazaba. Estaban al mando un morisco de Huécija llamado Brahem el Cacís. El 31 de diciembre cayeron en una emboscada organizada por el capitán García de Villarroel que estaba a cargo de la defensa de Almería.
Esta acción se recuerda como la “encamisá de Benahadux” porque al parecer, los soldados que salieron de Almería iban con las camisolas blancas por fuera, para hacer creer a los sublevados en la oscuridad de la noche, que era un rebaño de ovejas que subía por el río. Mármol y Carvajal la relata así en su "Rebelión y castigo de los moriscos del Reino de Granada"

Cómo los moros alzados acabaron de levantar los lugares de Almería, y se juntaron en Benahadux para ir á cercar la ciudad...
"Luego que la taha de Marchena se alzó, los moros alzados de aquella comarca, habiendo levantado los lugares altos del río de Almería, comenzaron a juntarse para ir a cercar la ciudad, no les pareciendo dificultoso ganarla, por la falta de gente, de bastimentos y de municiones de guerra que sabían que había dentro. Teníase aviso por momentos en Almería de lo que los alzados hacían y del desasosiego con que andaban los que no se habían aún declarado, porque demás de su poco secret, como había en la ciudad más de seiscientas casas de moriscos, iban y venían cada hora con seguridad á las acarrias y sierras, so color de entender el estado en que estaban sus cosas, y traían avisos ciertos; y aun los mesmos alzados, como hombres bárbaros de poco saber, que no les cabía el secreto en los pechos ocupados de ira, enviaban soberbiamente recaudos para poner miedo á los cristianos, acrecentando las cosas de su vanidad y poco fundamento.
Un morisco que venía de Guécija dijo un día a don García de Villarroel públicamente como Brahem el Cacís, capitán de aquel partido, se le encomendaba y decía que el día de año nuevo se vería con él en la plaza de Almería, donde pensaba poner sus banderas, que tomase consejo y diese la ciudad a los moros, pues no les quedaba otra cosa por ganar en el reino de Granada, y excusaría las muertes y incendios que se esperaban entrandola por la fuerza de las armas.
Otro le trajo una carta del alguacil de Tavernas, llamado Francisco López, en que cautelosamente le decía cómo se iba a recoger en aquella ciudad con la gente de su lugar y de otros que, como buenos cristianos fieles al servicio de su Majestad, querían abrigarse debajo de su amparo, y que por venir su mujer en días de parir, se detenía tres o cuatro días en los baños de Alhamilla. Más luego se entendió el engaño deste mal hombre por aviso de una espía, que certificó ser mucha la gente que traía consigo, y que venía entreteniéndose mientras se juntaban los moros de Jérgal, Guécija, Boloduy y de la sierra de Níjar para ir luego á cercar la ciudad.
Estos y otros avisos tenían a los ciudadanos con cuidado, fatigábales la falta de pan, aunque tenían carne, y mucho más de las municiones y pertrechos, y con todo esto, ayudados de la gente de guerra, hacían sus velas y rondas ordinarias y extraordinarias, y salían cada día a dar vista a los lugares comarcanos, así para proveerse, como para mantenerlos en lealtad, ó a lo menos entretenerlos que no se alzasen de golpe.
Sucedió pues que el día de año nuevo, habiendo salido don García de Villarroel con algunos caballos y peones á correr los lugares del río, llegando cerca del lugar de Gádor, vieron andar los moriscos fuera dél apartados por los cerros, que no querían llegarse á los cristianos como otras veces, y como se entendiese que andaban alzados, quisiera don García de Villarroel hacerles algún castigo, si no se lo estorbaran los moros de Guécija, que á un tiempo asomaron por los cerros con once banderas, y se fueron a meter en el lugar.
El cual, desconfiado de poder hacer el castigo que pensaba, se volvió a poner cobro en la ciudad, temeroso de algún cerco que la pusiese en aprieto, porque veía que había dentro de los muros al pie de mil moriscos que podían tomar las armas, y de quien se podía tener poca confianza, que los cristianos útiles para pelear no llegaban a los seiscientos, esos mal armados, y que de necesidad se habían de juntar muchos moros, y teniendo tan largo espacio de muros rotos y aportillados por muchas partes que defender, de fuerza habían de poner la ciudad en peligro.
Vuelto pues don García de Villarroel á Almería, los alzados se alojaron aquella noche en Gádor, y otro día de mañana se bajaron el río abajo, y se fueron á poner una legua de la ciudad en el cerro que dicen Benahaduz, donde traían acordado de juntarse, y como nuestros corredores de á caballo, que andaban de ordinario en el río, avisasen dello, hubo muchos pareceres en la ciudad sobre lo que se debía hacer.
Unos decían que se atendiese solamente á la defensa de los muros mientras venía socorro de gente, pues la que había en la ciudad era poca para dividirse, y otros, con más animosa determinación querían que se fuese á dar sobre los enemigos, que estaban en Benahaduz, para desbaratarlos antes que se juntasen con ellos los demás, afirmando que solo en esto consistía su bien y libertad.
Finalmente se tomó resolución en que don García de Villarroel con algunos caballos y infantes fuese á reconocerlos, y á ver el sitio donde estaban puestos, y el acometimiento que se les podría hacer, y con esto se fue la gente á sus posadas aquella noche, donde los dejáremos hasta su tiempo.


Cómo la gente de Almería salió á reconocer los moros que se habían puesto en BenaHaduz...
"A gran priesa se juntaban los moros de la comarca de la ciudad de Almería para ir á cercarla; y demás de los que dijimos que se habían puesto en BenaHaduz, había ya otros recogidos en el marchal de la Palma, cerca de allí, para juntarse con ellos, cuando don García de Villarroel queriendo hacer el efeto de reconocerlos y ver el sitio que tenían y por dónde se les podría entrar, salió de Almería con cuarenta soldados arcabuceros y treinta caballos, dejando atrás los peones, se adelantó con la gente de á caballo; y para haber de hacer el reconocimiento entre paz y guerra, sin que sospechase aquella gente tan conocida y vecinal el intento que llevaba, envió delante un regidor de aquella ciudad, llamado Juan de Ponte, á que les preguntase la causa de su desasosiego, y reconociese qué gente era, y la orden que tenían en el asiento de su campo.
El regidor llegó tan cerca de los moros, que pudo muy bien preguntarles lo que quiso, y con seguridad, por ir solo; y cuando le hubieron oído, le respondieron soberbiamente que volviese á su capitán y le dijese que otro día de mañana, cuando tuviesen puestas sus banderas en la plaza de Almería, le daría razón de lo que deseaba saber. Y como les tornase á replicar, aconsejándoles que dejasen las armas y se redujesen al servicio de su Majestad, que era lo que más les convenía, algunos dellos le comenzaron a deshonrar, llamándole perro judío, y diciéndole que ya era todo el Reino de Granada de moros, y que no había más dios que Mahoma. Con esto volvió Juan de Ponte al capitán, el cual tornó á enviarles otro recaudo con el maestrescuela don Alonso Marín, á quien los moriscos de aquella tierra tenía mucho respeto; el cual llamó algunos conocidos, y les rogó dejasen el camino de perdición que llevaban. Y viendo que era tiempo perdido aconsejarles bien, se retiró, y don García de Villarroel se les fue acercando lo más que pudo en son de guerra, para ver qué tiradores tenían; y como no tirasen más que con un mosquete y dos ó tres escopetas, entendió que se podría hacer el efeto antes que se juntasen más de los que allí estaban, especialmente cuando hubo reconocido el sitio que tenían, que, aunque era fuerte, su mesma fortaleza mostraba ser favorable á nuestras gentes; porque si la aspereza de una senda, por donde se había de subir, impedía el poder llegar de golpe á los enemigos, esa mesma era defensa para que tampoco ellos pudiesen bajar juntos á dar en los cristianos. Sobre la mano derecha había otra entrada, por donde se les podía entrar también, hacia un cerro que estaba junto al de Benahaduz, lugar áspero para hollar con caballos y no muy fácil para gente de á pié.
Callando pues su concepto, y diciendo á los moros que en la ciudad los aguardaba, aunque los tenía por tan ruin gente que no cumplirían su palabra, se volvió aquel día á Almería, donde halló que le aguardaban con cuidado de saber lo que se había hacho; que cierto le tenían todos muy grande, por ser poca gente la que había llevado consigo. Deste reconocimiento llevó don García de Villarroel determinado de dar á los moros una encamisada la mesma noche al cuarto del alba; y no se osando declarar, según lo que nos certificó, temiendo que la justicia y regimiento lo contradiría por el peligro de la ciudad, si por caso le sucediese alguna desgracia, para tener ocasión de poder salir sin que se entendiese su desinio, dejó un espía fuera de la muralla, entre las huertas, con orden que á media noche hiciese una almenara de fuego, para que viéndola las centinelas de la ciudad, tocasen armas. Sucedió la ocasión y el efeto conforme á su deseo; porque viendo la almenara, toda la ciudad se puso en arma, y acudiendo también él al rebato, reforzó los cuerpos de guardia; y siendo ya después de media noche, dijo que quería salir á ver que rebato era aquel, y si andaban moros en las huertas.
Y mandando á los soldados que saliesen con las camisas vestidas sobre la ropa, para que en la oscuridad de la noche se conociesen, partió de Almería dos horas antes del día con ciento cuarenta y cinco arcabuceros de á pie y treinta y cinco caballos, y entre ellos algunos caballeros y gente noble; y andando un rato cruzaron de una parte á otra, por desviarse de las huertas y de los lugares donde les pareció que los enemigos podrían tener algún espía o centinela, se arrimó hacia el río, y cuando vio que ya era tiempo paró el caballo, y haciendo alto, estando toda la gente junta, les declaró la determinación que llevaba, la causa por lo había tenido secreto, la importancia que sería desbaratar los moros que estaban en Benahaduz antes que se juntasen con ellos los del marchal de la Palma y otros, que no podrían dejar de ser muchos; diciendo que él había reconocido los enemigos, gente desarmada y harto menos de la que se presumía; que el sitio donde estaban les era más perjudicial que favorable, y que haciendo lo que debían, con el favor de Dios fuesen ciertos que ternian vitoria, en la cual consistía el remedio y seguridad de los vecinos de Almería, y los que allí estaban serían aprovechados de los despojos de lo moros en premio de su virtud.
No fue pequeño el contento que recibió nuestra gente cuando supo el efeto á que iban, y loando mucho aquel consejo, movieron todos alegremente la vuelta de Benahaduz. En el camino prendieron tres moriscos, de quien supieron como estaban todavía los moros donde los habían dejado; esto les hizo alargar el paso, y llegando ya cerca, se repartió la gente en dos partes. Julián de Pereda alférez de la infantería, con cien arcabuceros se apartó por una vereda encubierta sobre la mano derecha, y se puso en el cerro que está junto con el de Benahaduz, donde estaban los enemigos alojados, y llevó orden que en sintiendo disparar la arcabucería, que pelearía por frente, saliendo impetuosamente y les diese Santiago; y el capitán con el resto de la gente, llevando los arcabuceros delante y la caballería de retaguardia, se fue acercando al enemigo por el camino derecho, y llegó á descubrir su alojamiento cuando ya esclarecía el alba. A este tiempo las centinelas de los moros habían ya descubierto el bulto de los soldados que llevaba Pereda, y como iban bajos y encamisados, no se recelaban de cristianos que acudiesen por aquella parte, juzgaron ser ganado ovejuno que traían algunos moros para provisión del campo, y con esto se aseguraron, hasta que vieron caballos por la otra parte. Entonces comenzaron á dar voces y á tocar los atabalejos á gran priesa, y se pusieron todos en armas, aunque confusos, como gente mal práctica, que no sabía cuál les sería mejor, salir á pelear ó defenderse.
Dejando pues don García de Villarroel la caballería atrás, como un tiro de honda fuera de la arboleda que llegaba hasta el propio cerro, cuyas ramas impedían el efeto de las saetas y piedras que tiraban de arriba, metió la infantería por debajo de los árboles, y se fue mejorando hasta ponerla detrás de unas tapias, cerca del vallado de una acequia de una peña tajada que había hacia aquella parte, donde se tomaba una angosta senda, la cual estorbaba también á los moros poder bajar de golpe á hacer acometimiento. Y cuando le pareció que Julián de Pereda habría llegado á su puesto, sin aguardar más, mandó que los arcabuceros disparasen por su orden, dando una carga tras otra. Solas dos cargas habían dado, y entonces comenzaba la tercera, cuando los cien soldados hicieron animoso acometimiento por su parte; y como don García de Villarroel oyó el estruendo de los arcabuces, hizo que los peones subiesen por el cerro de arriba, siguiendo la gente de á caballo, y pasaron por una puentecilla harto angosta, que estaba sobre la acequia. Al principio mostraron los moros ánimo y hicieron alguna resistencia; más cuando vieron la otra arcabucería á las espaldas, creyendo que matas, árboles y piedras todo eran cristianos, como suele acaecer á los tímidos, luego desmayaron.
No faltó ánimo á este punto á Brahem el Cacís, el cual hacía á un tiempo oficio de capitán y de soldado, peleando por su persona, y esforzando á su gente con ruegos y con amenazas; y cuando vio que todo le aprovechaba poco, apeándose del caballo, con una lanza en la mano se metió entre los cristianos, y hizo tales cosas, que algunos le volvieron las espaldas; más yendo tras un soldado que le huía, otro más animoso le salió de través, y le dio un arcabuzazo y le mató. Con la muerte de su capitán, los pocos moros que hacían armas acabaron de desbaratarse, poniendo más confianza en los pies que en las manos, y nuestra gente los siguió, y fueron muertos todos los que pudieron alcanzar, sin tomar hombre á vida; solo siete moros fueron presos, que se quedaron metidos en una cueva en su alojamiento, y los hallaron unos soldados escondidos.
De nuestra parte hubo un solo escudero herido y dos caballos muertos. Perdieron los moros todas sus banderas, con las cuales y con la cabeza de Brahem el Cacís, en cuyo lugar sucedió Diego Pérez el Gorri, volvió don García de Villarroel aquel día á la ciudad de Almería, donde fue alegremente recibido del Obispo y de toda la clerecía, y del común, chicos y grandes, dando gracias al Omnipotente por tan buen suceso, mediante el cual los moros perdieron la esperanza que tenían, y se abrió el camino á otros muchos y buenos efetos. Y bien considerado Brahem el Cacís cumplió su palabra, pues su cabeza y sus banderas se vieron en la plaza de Almería cuando él dijo. Señaláronse este día do Luis de Rojas Narvaez arcediano de aquella santa iglesia, el doctor don Diego Marin, maestrescuela, el racionero Paredes, don Alonso Habiz Venegas, Pedro Martín de Aldana, Juan de Aponte, Francisco de Belvis, y otros muchos escuderos y soldados particulares. Este don Alonso Habiz Venegas era regidor de Almería y de los naturales del Reino, aunque bien diferentes dellos en su trato y costumbre, y los moriscos le estimaban mucho, por ser fama que venía de linaje de los reyes moros de Granada; y deseando hacerle rey en esta rebelión, le había escrito Mateo el Ramí sobre ello, rogándole de su parte que lo aceptase; el cual tomó la carta y la llevó al Ayuntamiento de la ciudad, y la leyó á la justicia y regidores, diciéndoles que no dejaba de ser grande tentación la de reinar.
Y de allí en adelante vivió siempre enfermo, aunque leal servidor de su Majestad, procurando enriquecer más su fama con esfuerzo y virtud propia que con cudicia y nombre de tirano. Súpose después de aquellos siete moros que llevaron presos, todos los intentos que tenían de ocupar la ciudad de Almería, y otras muchas cosas que confesaron en el tormento; y al fin se les dio la soga que andaban buscando, mandándolos ahorcar de las almenas de la ciudad"

El Secretario del Cabildo Catedralicio de Almería escribió sobre el tema:
“Alçóse el Alpujarra hasta Guechar y Santa Fé del río de Almería a XXIIII de diciembre de 1.568, tomaron cautivos y mataron muchos clérigos, y muchos cristianos, que por la brevedad no los nombro. Don García de Villarroel dio batalla a los moros que vinieron hasta Benahaduz que eran más de seiszientos, y los nuestros eran doszientos soldados y vezinos, y cuarenta de a caballo, mataron doszientos moros y cautivaron siete, los quales ahorcaron a la puerta de la Mar; dio la batalla domingo a dos de enero de 1.569”.

En abril de 1570, don Juan de Austria asienta sus reales en Rioja, “fue aquel día 17 de abril, a dormir al pago de Rioja, donde se detuvo con harta necesidad de bastimento, por no haberse podido proveer por mar a causa del mal tiempo... Remediada esta necesidad pasó el campo a Santa Fé y en estos días se mataron algunos moros y se tomaron otros captivos, que declararon ser extrema la necesidad que pasaban de hambre”. Gira una visita a Pechina, sube al lugar de los Baños y, de una sola ojeada, comprueba la desolación del paraje. Entonces, publica, pocos días después, en Santa Fé, el bando de reducción, ofreciéndole el perdón a los moriscos que depusieran las armas y volvieran a sus casas, quedando aquellos que no lo aceptaran amenazados de pasar ”por el rigor de la muerte, sin tener dellos ninguna piedad ni misericordia”.
Los supervivientes de la comarca se acogieron a esta gracia y volvieron a sus lugares que estaban asolados y arruinados. En estos lugares permanecieron hasta noviembre de aquel año, en que los moriscos de Almería y sus tierras fueron concentrados en la capital, desde donde la mayor parte fue embarcada " en las galeras de don Sancho".

"Los lugares que se encomendaron a don García de Villarroel para sacar a los moriscos y el numero que recogió y si an embarcado: la ciudad de Almería, Santa Fee, Mondujar, Gádor, Maliciliana, Rioja, Pechina, Benaaduz, Huércal, Villatoro, las Aladras, Alicú, Eníx y Felíx, y los demás que están a dos leguas a la redonda de la dicha Almería".
"Hase entendido que se recogió 2.000 ánimas y entrellas 500 hombres de pelea y que estos se an embarcado en las galeras del cargo de don Sancho de Leyva a la ciudad de Sevilla "… "de donde se haría el repartimiento, teniendo cuidado de que no fueran a Murcia, marquesado de Villena o Valencia, donde ya había muchos moriscos".
Pocos moriscos permanecieron en estas tierras, sólo permanecieron quienes habían obtenido licencia real por muy notorios servicios prestados durante la guerra.
El lugar queda prácticamente despoblado y continuará así varios años, ya que en la posterior repoblación Pechina fue el núcleo que se repobló con 36 vecinos, quedando Benahadux y Alhamilla despoblados.

Lugares principales y anejos.

“En la ciudad de AImería en veinte y dos días del mes de noviembre de mil e quinientos y setenta y dos años, ante el Ilustre Señor Doctor Peñalosa, Juez de Su Magestad en esta dicha ciudad y su tierra, por Su Magestad y ante mí el escribano de su comisión parecieron presentes Bartolomé Moreno, clérigo, presbítero y beneficiado del lugar de Gádor y Rui Díaz de Jivaje y Francisco de Lorenzana, escribano de cabildo, cristianos viejos e vecinos de la dicha ciudad, y Alonso Mojacarí y Alonso de Montanos y Diego Mayla y Diego Jenexí y Diego Chelechí y Diego el Paja, moriscos y conocedores de los dichos lugares, para ello nombrados, de los cuales y de cada uno dellos fue tomado e recibido Juramento en forma de derecho, y por el dicho Señor Juez de Su Magestad les fueron hechas las preguntas siguientes:
Preguntados cual será el mejor cómodo para sacar en el río de esta ciudad tres lugares que sean cabezas a donde se anejen todos los ocho lugares que en el dicho río hay, habiendo de ser las cabezas dellos Santa Fee, Pechina y Gádor, para que haya igualdad en el repartimiento de los dichos lugares, dijeron que con Gádor se debe anejar los lugares de Rioja y Quiciliana y a Pechina se le puede anejar, por ser grande lugar y el mayor del río, a los lugares de Benahadux y Alhamilla, aunque cae en la sierra, y a Santa Fee el lugar de Mondújar y el lugar de Guechar, y que este es el mejor cómodo que les pueden dar, porque de otra manera el lugar de Gádor quedaba con pocas haciendas y ansímismo el lugar de Santa Fee”.


La repoblación se efectuó reduciendo drásticamente el número de vecinos y concentrando el hábitat, poblándose sólo las entidades más importantes, que contaban con mayores posibilidades de defensa y riqueza. Esta concentración de población repercutió de manera que los 23 núcleos de población existentes en época morisca quedaron reducidos a siete. A Pechina se le anejaron Benahadux y Alhamilla (36 repobladores para 100 vecinos moriscos expulsados); a Gádor, Quiciliana y Rioja (50 para 200); a Santa Fé, Mondujar y Huechar (35 para 80) etc.
Gran parte de los repobladores nuevos venian en la más estricta miseria, endeudados y con actividades profesionales tan poco relacionadas con la producción campesina como soldados, cazadores, incluso convictos que aceptaron esta tarea a cambio de su libertad.
La mayoria de las haciendas, aunque cultivadas por moriscos, no eran sus propietarios sino simplemente arrendatarios o censatarios. Las tierras eran propiedad de cristianos viejos y, sobre todo, de las instituciones eclesiásticas de Almería.
En Pechina manifestaban los ajustadores que:
"ay más vienes de christianos viejos que de moriscos" y que aquellos tenían "muchos derechos e acciones de censos e otros recaudos sobre haziendas de moriscos"... teniendo que advertir el propio juez encargado de la repoblación
"que aunque havía tanta vezindad morisca, no tenían todos haziendas, porque algunos eran jariques de christianos viejos y les arrendaban sus haziendas con que se sustentaban".
. Una plaga de escribanos, alguaciles, alcaldes de aguas y un sinfín de oficios públicos abatió sobre la nueva población tal corrupción administrativa que la dejó muchas veces en la más pura indigencia:
..."y desta causa los pobladores están alcançados y no les basta lo que trabaxan para los alguaçiles y escriuanos".
La extorsión es tan grande que, cuando los pobladores son insolventes, les despojan de sus ropas, armas etc. en concepto de fianza.
El abuso de poder en el repartimiento el agua por parte de los alcaldes de las acequias, sobornados por los grandes propietarios de Almería levantó las protestas de los nuevos repobladores que entendían que la monopolización de este recurso vital por parte de los terratenientes de la ciudad, acabaría arruinándoles frenando el proceso repoblador:
Estos alcaldes de las acequias…
"los quales, por ser naturales de la dicha çiudad de Almería y tener allí deudos e amigos, les quitan las aguas a las suertes deste dicho lugar de Pechina, y se las dan a sus deudos y parientes veçinos de la çiudad de Almería que tienen Hazienda en este lugar, y otras vezes las pasan a otros lugares que no tienen agua de repartimiento"..."Los poderosos goçan de las tandas de agua clara y de las avenidas con tarquín, y si el pobre llega a querer regar no se lo consienten, y si sobre ello resulta pendencia, es preso y culpado el pobre y el poderoso no..."

Pechina y su repoblación:
"Condiciones que han de guardar y cumplir los pobladores del lugar de Pechina:
El documento está fechado en Granada a 29 de octubre de 1.573, rubricado por el Escribano Felipe Alaíz, firmado por Tello de Aguilera y Hernando de Castro y por los testigos Diego Rodríguez y Hernando de Aviola. Consta el manuscrito de seis folios y cuarenta y un artículos.
"Si el que poblara algún lugar de las Alpuxarras, Sierras y Marinas dexare dos años continuos, como S. M. manda de labrar y cultivar las tierras y heredades y al mismo tiempo desampare las casas y suertes, pierdan las que les ovieren cavido con los mejoramientos y queden para que S. M. mande disponer de ellas como fuere servido y lo mismo las del poblador sin licencia, demás de que se podrá proceder contra él".

Artículo 15: "Ansí mismo han de ser obligados a labrar y cultivar las tierras y heredades conforme a la costumbre del país, de manera que siempre vayan en crecimiento y no vengan en disminución".
Dispone en los artículos 31 y 35 que los molinos de pan y aceite se den para que gocen de ellos por espacio de seis años, al cabo de los cuales los han de dexar al Rey molientes y corrientes para entregárselos a otro.
Impone el censo y diezmo a los clérigos y para reparar las casas se ordena aprovechar la madera de los valdíos, sin pagar por ella, ayudándose todos los pobladores en la reconstrucción de las que estuvieren destruidas.


Así se encontraba Pechina el 8 de enero de 1.573, según afirman las declaraciones del doctor Peñasola, Juez de Comisión, para adjudicar las suertes a los nuevos pobladores cristianos y de los Alamíes o conocedores del país Luis Boxa y Francisco Lupic, moriscos, y Lorenzo Chacón, Miguel de Ariza y Miguel del Pino, cristianos, los cuales hacen sus manifestaciones ante el escribano Clemente Liján Samos.
La importancia de Pechina se comprende teniendo en cuenta que eran sus anejos Bena Haduz y Aljamilla, pues en cada uno de estos lugares se hace un apeamiento y se incluyen como de aquel pueblo y que su riqueza de olivos y moreras enorme.
Eran los linderos de Pechina los lugares de la taha de Alboloduy y los pueblos de Huercal, Gádor y Rioja, arrancando sus hitos desde el barranco que llamaban del Baileguí a dar con el llano de Aljamilla y desde allí va a dar al llano de la cabeza de Viador y de allí a la rambla principal del río de Almería y de allí va a dar al cerro que llaman de Carafa, de allí a la era de Campanita y sube a la sierra, quedando dentro el término de Bena Haduz y el marjal de Morojiví, y por encima de dichos marjales va a dar al molino que dicen del Jabalí y a la rambla del río, partiendo su término por Aljamilla con los mojones de Tabernas y Guebro que están en la sierra.
Pechina con, sus anejos de Benahadux y Alhamilla, contaba ciento sesenta vecinos moriscos y ocho cristianos viejos. Pero al surgir la insurrección de las Alpujarras, muertos muchos de sus pobladores, los supervivientes abandonaron las tierras quedando desierta hasta la llegada de los nuevos repobladores
González Díaz y Juan Sánchez de Boltiguela, Juan de Olivas de Murcia, Francisco López y Baltasar Martínez de Valdesegura, Francisco Cañizares, Martín Cañizares y Andrés Hernández de Yuste, Pedro Delgado de Teva, Alonso Xoprquera y Juan Giménez de Cazorla, Hernán Martínez de Moratalla, Luis Portés, Miguel Amate y Bernal Svivienti de Alicante, Juan Paurrias de Orihuela Martín de Ayala de Toledo, Juan Alonso de Tarazona, Rafael, Nicolao y Juan Porquei de Mallorca, Juan de Almer de la Selva de Tarragona, Felipe Boxas catalán, Ginés Ruiz y Antonio Hernández de Caravaca, Pedro del Castillo de Chincón, Diego López de Ontiveros, Diego López de Garcí Muñoz, Hernán López de Fuenteovejuna, Pedro López de Jerez de la Frontera, Juan Soler de Valencia, Juan Martínez de Olvera Rodrigo Alvarez de Badajoz y Gaspar Hernández de Portugal fueron los nuevos pobladores de Pechina y sus anejos.
Los territorios de Benahadux y Alhamilla se repartieron entre ellos, tocando al Beneficiado la casa y huerta de Luis Monaym y al sacristán la del morisco Francisco Boxacaguer emplazada enfrente de la iglesia.

Límites y habitantes del lugar de Benahaduz en 1573.
"Limitando con el cerro de Carafa que separa Huercal de BenaHaduz, con la era de la Campanita y de allí va a dar a la sierra, quedando entre los dichos lugares ileso en el término de BenaHaduz el marjal de Morojivil, y de allí va al molino que dicen del Fabulí (Jahalí) y la rambla del río Almería, estaba este anejo de Pechina.
Regábase BenaHaduz con una presa en el río de Alboloduy que llamaban la Colella y que venía por medio del lugar de Gádor y levantábase otra presa para regar el lugar que llamaban la Guatía, aprovechando el agua desde el miércoles de cada semana hasta el viernes de la siguiente. Tras pasar por el molino de Leza, el agua junta se divide en dos partes, la una parte que va por la parte de Mondujar y la otra por la parte de Gádor.
La mitad del agua que va por la parte de Gádor la toma Gádor lunes al alba hasta martes siguiente al alba, que la toma el pago que se dize Roarynyn, el qual tiene desde el alba, vísperas del mediodía, y de aquí la toma el pago que se dize Ocayda, dende el dicho martes a ora de vísperas hasta myercoles siguiente al alba, y de allí toma BenaHaduz dende miércoles al alba hasta viernes a mediodía, que la toma Guercal, y el dicho lugar de Guercal la tiene dende vyernes mediodía hasta el lunes siguiente, saliendo el luzero de la mañana que la corta el pago que dizen el Chuche, el qual tiene la corriente que le dura hasta que la corta Gádor. Como en el resto de los días se empleaba el agua de la fuente de Chuches, en el pago de del Júpe para regar las huertas del morisco Avizes y de Luis Grial, y en los marjales de Avizes y de Fernando Esase Vargas había otras dos fuentes que regaban dichos pagos.
Tenía BenaHaduz 52 fincas entre huertas y olivares, una mezquita transformada en iglesia cristiana en buen estado, tres morabitos, trece casas habitables en grupo y muchas dispersas, 139 fanegas de tierra arbolada, 31 fanegas, 10 celemines y 1 cuartillo de tierra calma para cereales, 234 morales, 1683 moreras, 1873 olivos y 370 higueras, más otros muchos árboles frutales, palmeras, huertos de naranjos, multitud de limeras, perales, manzanos, algarrobos y granados, recogiéndose anualmente cuarenta y cinco onzas de seda de simiente y mil arrobas de aceite.
Poseía BenaHaduz en 1573, tres hornos de pan cocer, uno de Alonso López, vecino de Tabernas, y otros dos de moriscos que pagaban por ello censo a la Iglesia Mayor de Almería.
Como complemento indispensable para la vida de estos hornos, funcionaban en BenaHaduz varios molinos harineros; uno del morisco Alezaraque el Mocho, otro del morisco Andrés Corgui, y otros dos poseído el uno por el morisco Alonso Codmer y el otro por el cristiano viejo Diego Valdés. También había dos almazaras, una de Alezaraque el Mocho y otra de Fernando Esase Vargas.
Las casas que formaban el anejo de BenaHaduz tenían como propietarios a Martín Alezaraque el Mocho, a Cristóvala, Luis Abenife, la Romayla, García de Nogaje, García el Mijaquí, Hucay Caican, Luis Chocaycan, Andrés el Mocho, Luis el Mocho, Neila de Córdova, Martín el Morrue, Beatriz Quizán y Diego Torayar, poseyendo este último un palacio de piedra y un corral para ganado".
El marchal de Araóz, hoy término de Gádor, en 1572 aparece en el de Benahadux con una fuente en cada una de las partes que lo componían, identificadas como los marchales de Albayar y Marraquí.
Un marchal de hábices, que debía tener a censo Albayar, dispone de una fuente en propiedad cuyas aguas se recogen en una balsa para el riego, a causa del abandono hacia 1575 tenía el agua perdida. Francisco Albayar se obligó con un censo anual de 2 ducados y 2 gallinas por medio marchal situado en la sierra:
“que no tenía valor ninguno por ser en la sierra y parte peligrosa y no labrarse ni cultibarse, ni lo poseen pobladores por estar el agua perdida y los árboles secos.
El marchal de Fernando Esase Vargas e inmediato a él el de Luis el Marraquí, disponían de otra fuente que se recogía en su balsa, regando cada uno con la mitad de las aguas disponibles.

Apeo de las aguas del río de 1.572.
Según las Ordenanzas de 1.502, de todas las aguas que aporta el río, el sistema es como sigue:
“Se toman cuatro hilas: una para Santa Fé, llamado Nichid en 1.572, una para Pantaleo, una para Gájar y una para Jacalgarín. Estas cuatro hilas toman la mitad del agua, y la otra mitad viene a dar al partidor. Estas cuatro hilas toman cada día el agua desde enriendo el alba y suéltala a vísperas de cada día, para que vaya junta al partidor con la otra mitad del agua”.
“Sobre el repartimiento con que se riegan Santa Fé y pagos de Pantaleo, Gájar o Xacalgarín:
Se toma la mitad del agua corriente del río, dende que nace el lucero del alva, hasta una hora, que en tiempo de moros se decía Azar, que es una tarde que vísperas, y aquesta hora, que son a las tres o cuatro de la tarde han de soltar todos los hilos e dejar el agua franca, para que pase abajo con la demás a el dicho río de Almería, para regar los demas lugare del dicho río, por la orden e forma que tiene la ciudad de Almería, de cuya jurisdicción son todos los dichos lugares e pagos.
Y en Santa Fé hay otro pago que llaman Xacarratal para el que se toma el agua cada un día, antes d e partir la dicha agua, un hilo, dende que sale el lucero del alva, hasta la misa mayor.
E luego lo ha de dejar, y sacarlo este hilo antes que se parta la dicha agua, de la dicha mitad del agua, que se toma para los dichos hilos”.
Al terminar el riego del partido de Santa Fé, todas las aguas se juntan en el partidor general. Este, según el Apeo de 1.572, “está enmedio de la rambla del río junto al molino de Leza en Xacalgarín”.
Tras pasar por el molino de Leza, el agua junta se divide en dos partes, la una parte que va por la parte de Mondujar y la otra por la parte de Gádor.
“Preguntados que aguas tienen cada uno de los dichos tres lugares y les pertenecen, y de que ríos se sacan, e por que acequias se traen, y como se regaban y riegan con ellas, y que aguas tenían en propiedad los moriscos de los dichos lugares, dijeron que:
Los lugares de Pechina y de Benahaduz tienen diferentes fuentes, la una de ellas viene de Alboloduy y de Maguini y las aguas que vienen de las ramblas del río de Alboloduy y del Magini, que son las vertientes del lugar de Andarax y del Zenete. Y la orden que se tiene para el riego de los dichos lugres de Pechina y Benahaduz es en esta forma, por una acequia que se dize la Tauguía, que viene por medio del lugar deRioja, y luego se levanta esta presa en la rambla, que está en la entrada de Pechina y le nombran la Gauguía, y por las dichas acequias se riega todo el lugar de Pechina. Y para regar el lugar de Benahaduz se levanta una presa que se llama la Colella, que viene por medio del lugar de Gádor, y luego se levanta esta presa para regar el dicho lugar, que la nombran la Varanía y boquera, y es lo mismo que se tiene en el lugar de Pechina, se hace el riego de esta manera:
Viernes de cada una semana por la mañana desde que sale el sol, se toma el agua, hasta el lunes siguiente, saliendo el lucero, y en este tiempo se reparte el agua conforme a las peonadas que tiene cada una hazienda del dicho lugarde Pechina, como de ello tiene razón Martín de Careaga y de Don Alonso Venegas, rexidores de esta ciudad, y del Libro a que se refieren. Y lo de la razón la orden que se tiene en el riego en el lugar de Benahaduz, se haze así el riego del dicho lugar en esta manera:
Que cada un miércoles de cada semana se toma el agua del dicho río e fuentes y desde que sale el sol, hasta el viernes siguiente al medio dia, y en este tiempo se riega el dicho lugar de Benahaduz por peonadas según tiene asignada cada hazienda, como de él lo dan razón Martín de Cariaga y el dicho don Alonso Venegas a que se refieren.
Y que el lugar de Alhamilla no tiene más agua que la que tiene en los Vaños, que nace de un río del dicho lugar y el remanente de las aguas que nace de dichos vaños, con él se riegan las tierras del dicho lugar por una azequia y que allí se comienza”.

En 1.572, llamados a declarar los alcaides de los partidos de Pechina y Gádor, el de Pechina declara:
”...que en los lugares donde él gobierna el agua como tal alcaide eran Benahaduz, Huércal y Pechina, que este pueblo tenía todas las tandas sesenta horas de agua en cada tanda, otras sesenta Benahaduz y otras tantas Huércal. El del partido de Gádor declaró que lo componen dicho pueblo: Rioja, Mondújar, Santafé, Ruiní y Quiciliana. Que Santafé no tenía tanda por regarse sus tierras con las aguas que sacaba de la acequia madre; que el partido de Gádor hasta el Ruiní tenía veinticuatro horas de agua, el Ruiní hasta el partido de Benahaduz otras veinticuatro, e igual porción el de Quiciliana hasta el de Rioja, ésta hasta el de Pechina sesenta horas”.
Por si las aguas escasean, también se preveen las distintas situaciones:
“...y por que por el tiempo de berano donde es más necesaria el agua suele faltar, se ha guardado un orden antiguo, que es que cada una de las heredades que se riegan tienen señalado tantos peones, y cada un peón dicho se le dava turno de riego, en el entretanto que se hinchan ocho vezes un alvardilla grande que llaman cafa oradada por abajo, hasta que se hunde, entrando en una caldera de agua”.
Cuando el agua escaseaba se medía por tiempo. Cada pago tuvo señalado unos "peones" o unidades de tiempo que consistía en el intervalo que tardaba una zafa, horadada en su fondo, en hundirse en una caldera grande de agua. Para el siglo XVI eran responsables los "alcaides de agua" o "acequieros" (con posterioridad llamados también "relojeros"), a los que pagaban (garfa) los labradores cierta porción de grano.

Cuando el agua puesta en turno de riego no era suficiente para los dos lados del río:

“Se tomase toda junta en el partidor, de consentimiento de todos los concejos, y una tanda de siete días venga por la parte de Mondujar y se divide en la forma sobredicha, y otra tanda por la parte de Gádor, de siete días y divídese en la forma sobredicha.
Si es tan poca el agua que, aún viniendo junta, no pudiere alcanzar a Pechina, tome la tanda de Pechina Rioja. Si no pudiere llegar a Rioja, tómela Quiciliana.
Lo mismo será por la otra parte: Si no pudiere llegar a Benahadux, hereda Roainí.
Por manera, que en los lugares bajos a quienes les falte el agua, no pueden su tanda vender, ni prestarla a los lugares altos, porque la hereda el lugar más cercano del lugar que le falta el agua”.

El agua de la fuente de Chuches, se empleaba en el pago del Júpe para regar las huertas de avizes y de Luis Giral, y en los marjales de avizes y de Fernando Esase Vargas había otras dos fuentes que regaban dichos pagos.
“En el lugar de Benahaduz, ay una fuente que le nombran el Chuches, y en el pago el Zupe hay tres huertas, la una de ellas de avizes y las otras dos huertas son de moriscos, que las tenía a censo de Luis Giral, vezino de Guadix. Y esta dicha agua de esta fuente la tenían y tienen en propiedad las dichas huertas y se regaban por mitad de esta manera: que toda el agua de la dicha fuente se recogía en una balsa y estando recoxida en un día y una noche, dicha agua se la lleveba una semana, que es el lunes en saliendo el sol hasta el sábado puesto el sol, la huerta de avizes y otra semana las huertas del dicho Luis Giral”.

Cinco años después de la expulsión, se recuerda la importancia que habían tenido los heredamientos del río de Almería y lugares de su jurisdicción en época morisca:
..."que de ordinario antes del levantamiento de solamente seda hilada se coxía en esta çiudad de Almería y su jurisdicción quinientas arrouas de seda e más, y de azeyte cada año de guila, ques un año vazío y otro lleno, quarenta mil arrouas de azeyte, y de frutas, limas, naranxas, se sacavan para las çiudades comarcanas y lugares más de doze mil cargas cada un año, esto demás de la cosecha del pan, trigo, çevada, panizo y alcandía y lino y ganado".

1.598 Petición de Almería para que regresen los moriscos
"Desde el levantamiento de los moriscos... esta ciudad quedó muy despoblada y su jurisdicción en tanta manera que no se pueden cultibar ni panificar las tierras de riego y secanos por no aber labradores y los pocos que ay muy pobres y arruinados faltos de todo el menester necesario para la dicha labor, y por ser tan pocos y pobres no tener caudal para hazer albarradas para el daño que haze las abenidas del río con las pluvias y para hazer boqueras para meter las aguas para panifiar las dichas tierras, por lo qual y por la falta de simientes se dejan de sembrar gran parte de los campos y así no se coje ninguna cosecha de las grandes y muchas que se cojían y es de manera que si no se pone remedio para lo de adelante cesan de todo punto la dicha labor porque el año pasado y este no se ha cojido cosecha de ningún fruto y así están los dichos labradores muy desanimados y esta ciudad ynposibilitada de propios y pósito para podellos remediar, y mirando lo que su magestad manda por su Real Cédula nos parece sería de algún remedio se proveyese de los siguientes:
Lo primero que su Magestad mande para aumentar la besindad desta ciudad y su jurisdicción enviar mil casas de moriscos que sería bolvella recuperar y remediar con las condiciones que convengan. Le segundo que caso no haya lugar los moriscos se mande a las chancillerías y corregimientos de los Reynos que los caballeros y labradores que se desterraren por algunos delitos sea a esta ciudad donde cunplan sus destierros pues será gran serbicio a su Magestad por ser frontera de enemigos y cosa muy combiniente que no se podrá creer lo que padece por falta della si no es viendolo por los ojos".

El Conde de Salazar, le mandaba al Rey esta carta extraordinaria: 8 de agosto de 1.615:

“Señor:

En un papel del duque de Lerma del 31 del pasado, me manda V. Mgd. Encarga baya dando quenta del estado que tubyere la espulsion de los moriscos por que tenga efeto lo que esta echo y, aunque yo he quedado con mucha menos mano en esto de la que V. Mgd. Mando que tubiese quando la ejecucion desta obra se remytio a las justycias ordynarias, siempre e dado quenta a V. mgd. De lo que en esto se a ofrecido a que nunca se me a respondido; asi entendia que V. mgd. Tenya mas ciertos abisos por otros camynos que a sido causa de no aber dado to quenta de lo que tengo entendido por relaciones muy ciertas.

En el Reyno de Murcia donde con mayor desberguença se an buelto quantos moriscos del salieron por la buena boluntad con que generalmente los reciben todos los naturales y los encubren las justicias, procure que se embiase don Gerónimo de Abellaneda, que fue my asesor, como se hyço cuando su mgd. Que llebase ynstrucion mia de lo que abya de acer por la mucha platica que de aquel Reyno yo tenya, el consejo no quyso admytir esta ynstrucion dyole otra tan corta que aunque fue y yço lo que pudo no hyço nada, que ya se an buelto los que espelio, y los que abyan ydo y los que dejo condenados a galeras acuden de nuebo a quejarse el consejo en toda el Andalucia por cartas del duque de Medina Sydonya, y de otras personas se sabe que faltan de bolberse solos los que se an muerto en todos los lugares de Castilla la Byeja y la Nueba y la Mancha y Extremadura, particularmente en los de señorio se sabe se buelben cada dia muchos y que las justicias lo disimulan; una cosa es cierta que quanto a que V. mgd. Mando remytir la espulsion a las justycias ordinarias no se sabe que ayan preso ningun morysco ny yo e tenido carta de ninguna dellas las islas de Mallorca y de Menorca y las Canaryas tienen muchos moriscos asi de los naturales de las mysmas yslas como de los que an ydo espelidos, en la Corona de Aragon se sabe que fuera de los que se han buelto y pasado de los de Castilla ay con permysion mucha cantidad dellos y la que con las mismas lycencias y con probanças falsas se an quedado en España son tantos que era cantidad muy considerable para temer los ynconbenientes que hobligo a V. mgd. A echallos de sus Reynos; a lo menos el principal, que es el serbicio de Dios, se a mejorado muy poco pues de la cristiandad de todos los que digo que ay en esta Corona se puede tener tan poca seguridad.

La juridiccion con que yo e quedado es solo responder a las justicias ordinarias a las dudas que me comunycaren y asta ora ellos no tienen nynguna de que les esta muy byen dejar estar los moriscos en sus jurisdiciones asi nunca me an preguntado. V. mgd. Segun todo esto mandara lo que mas conbenga a su serbicio que la relacion que yo puedo dar a V. mgd., cumpliendo con lo que manda, es la quel e dicho. Guarde nuestro señor su catolica persona de V. mgd. Como sus criados y basallos deseamos.

De Madrid y de agosto 8, 1615.
El Conde de Salazar”.


En abril de 1.619, el día 12 una gran avenida del río Andaráx anega pagos y destruye la acequia árabe por donde discurría el agua para los cultivos de regadío de la vega de Benahadux:

“Bernabé Nabarro beçino de Benaduz(…) diçe que la abenida del Río que vino ará catorze días con la gran fuerça y pujanza de agua que truxo le derribó un çerro y piedra de sierra y el açequia que estaba arribada a el dicho çerro por donde baja el agua y riegan los herederos de Benaduz y quercal los otros lugares dejando los estrechos y que no puede bajar ni venir agua por ella (…) ya que fue caso fortuito y que no se puede prevenir ni reparar y que la açequia…(…). En la çiudad de Almería a veint y seis del mes de abril Mil seisçientos dieçinueve años”.

3 comentarios:

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