jueves, 10 de noviembre de 2011

DECRETO 142/1994, APROBACIÓN ESCUDO HERÁLDICO

ESCUDO DE BENAHADUX

PROYECTO DE ESCUDO HERÁLDICO DE BENAHADUX.

Don José Luis Ruz Márquez, Diplomado en Genealogía, Heraldica y Nobiliaria por el Instituto Salazar y Castro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas, Licenciado en Bellas Artes, Catedrático de Bachillerato, Consejero- miembro de los Institutos de Estudios Provinciales de las Excmas. Diputaciones de Almería y Toledo, ex-Presidente de la Sociedad de Estudios Heráldicos y Genealógicos de Toledo, etc...
Pretendiendo y deseando el Iltre. Ayuntamiento de la localidad almeriense de Benahadux dotarse de un escudo heráldico municipal con el que distinguirse y diferenciarse de los demás ayuntamientos de la Nación, haciendo uso de los derechos que le confiere la legislación vigente sobre creación de armas municipales- lo que está regulado por la Ley de Régimen Interior en texto refundido de 24 de Junio del 1.955, el Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Corporaciones Locales de 17 de Mayo de 1.952, así cómo por la Orden del Ministerio de la Gobernación de 23 de Marzo de 1.956,  tuvo a bien iniciar el oportuno expediente. El Ayuntamiento Pleno en sesión de 25 de Agosto del pasado año 1.990 adoptó el acuerdo de nombrar persona entendida para la creación del blasón municipal.
Recaído en mí el nombramiento, según comunicación que con fecha de 28 de Agosto de 1.990 me hizo el señor Alcalde inicié la búsqueda de información en la que basar el proyecto, no sin antes asegurarme de la existencia o no de antecedentes heráldicos.

ANTECEDENTES HERALDICOS.
Cuantas pesquisa he llevado a cabo encaminadas a establecer si en el pasado contó Benahadux con blasón propio de armas municipales, han resultado negativas. Solamente en el Archivo Histórico Nacional, en Madrid, aparecieron antecedentes heráldicos relacionados con el municipio, consistentes en un escueto informe evacuado con dos improntas sigilográficas de la Alcaldía y del Ayuntamiento acompañadas de un breve comentario del entonces Alcalde don Francisco Ortega Rodríguez fechado el 12 de Septiembre de 1.876. "Estos sellos vienen usándose en esta localidad desde el año 1.854, que se compraron con cargo a los fondos municipales, siendo Alcalde don Francisco Ortega García, no habiendo existido otros anteriormente".
Dichas improntas, de forma ovalada, se blasonan con el escudo contracuartelados con armas de Castilla y de León, con el sobre-todo de limes de la casa de Borbón, orlado del Toisón de Oro y timbrado por la Corona Real Española, de forma parecida a los sellos adoptados por muchos pueblos en cumplimiento de la Real Orden de 28 de Abril de 1.848.

Como estas armas no son sino el escudo de la Nación, siempre presente no sólo en sellos, sino en membretes y documentos oficiales durante todo el reinado de Doña Isabel II, carecen, en consecuencia, de valor heráldico especifico para la villa de Benahaduz, por cuya causa, y con el fin de justificar sobradamente las armas que pondré, he realizado el siguiente
INFORME HISTORICO:
La villa de Benahaduz, partido judicial de la ciudad de Almería, se halla enclavada a 113 metros de altitud en la margen derecha del río Andarax, en un terreno en gran parte accidentado per la sierra de su nombre y los cerros del Calabrero, El Paredón, barrancos de Bernabé y Barrancón, así como las ramblas de Alquivira y de Dos Torres.
Su término se extiende por poco más de quince kilómetros cuadrados, en cuya extensión se hallan numerosos caseríos aislados y varios anejos, siendo el de El Chucha el único de entidad, pues no pasa de ser meras cortijadas  las Cuevas de María, Cuevas Viejas, Cuevas de Andrea, San Miguel, Araoz y otras. Avena sus tierras el citado río y se surte de agua con las fuentes de Benahadux, Araoz  y el Cañillo, esta última de tradición medicinal.
La población supera crecientemente el millar y medio de benaducenses, la mayoría de los cuales se ocupan en la Agricultura, en el cultivo del naranjo, fruta y hortaliza, aunque no pocos de ellos hallan su medio de vida con el comercio, la construcción, hostelería, fabricación de cemento y hormigón, cerámica y alfarería.
Basándonos en los innumerables hallazgos de restos arqueológicos encontrados, parece que históricamente hablando hay que atribuir a El Chuche y alrededores la mayor antigüedad. El cerrazo que domina aquel paraje parece ser que desde la prehistoria constituyó una defensa natural que debidamente fortificada se convirtió en abrigo de diferentes pueblos. Y como testimonio de ellos se hallan las abundantes apariciones de puntas de flecha, hachas de sílex y otros utensilios cuya detallada descripción escapa al objeto de esta sencilla memoria. Así como cerámica de todo tipo, alguna con decoración similar a otras de Los Millares tales como los cuencos hallados al excavar un tholos en aquel lugar, uno con ornamentación de técnica de puntilla y otro con la de incisión.
También la cerámica ibérica deja constancia del pueblo que la creó, también morador de El Chuche. Según atestiguan las excavaciones y catas llevadas a cabo en los últimos  cien años, desenterrando numerosas vasijas con decoración similar a la de Villaricos.
Hallazgos debidos a  excavaciones o hallazgos casuales tal como aconteció en 1.874 con motivo de los desmontes realizados para la nueva carretera de Almería a Granada que dejaron al descubierto "muros, pavimentos y mosaicos de la ciudad antigua" lo que al parecer ocurrió en el cerro de El Paredón de El Chuche. En el mismo lugar afirma Cuadrado haber encontrado monedas, clavos, cerámica, terra sigilata, una escultura de mármol blanco, así como ladrillos con marcas de alfareros. Se trataba,-al parecer de Torres Balbás, apoyado en aquellos hallazgos, “de una extensa ciudad romana,         con conducción de agua  desde el nacimiento de Araoz  y una fortaleza con sólidas defensas..
Así es que Urci, cuya alusión más antigua procede de Pomponio Mela, el geógrafo romano del siglo I de nuestra era,  parece que fue una ciudad romana no muy significada, explicando esta condición modesta  la poca epigrafía que de ella existe,  aunque alguna de ella tan interesante como la lápida recogida por el erudito Muratori en el siglo XVIII cuya inscripción venia a decir que estaba dedicada por Lucio Tebronio Menófilo al “Genio" de Augusto, lo que constituye no sólo uno de los pocos ejemplos  del culto al genio de un emperador, sino uno de los primeros al culto de Augusto en España.
Noticias de urcitanos nos aportan lápidas aparecidas en otros lugares de España, así cómo en Roma, donde le fue la tierra leve a un urcitano ilustre, Publio Valerio Prisco, militar que realizó una brillante carrera en los confines del imperio, entre fines del siglo I y primer tercio del siguiente.
A pesar de tantas vacilaciones a la hora de ubicarla geográficamente, parece ser ya clara la situación de Urci en el paraje de El Chuche y sus aledaños. Una ciudad ibérica y romana, junto a la vía de Cástulo a Malaca, que en tiempos tardíos paleocristianos o primeros de la ocupación árabe saltó el río a la vecina Bayyana, dejando en esta margen el topónimo de El Chuche como transformado recuerdo de la original denominación. Transformación que bien explica el profesor Lázaro cuando,  poniendo ejemplos similares: Ilicci es hoy Elche, Arocci es hoy Aroche etc, justifica bajo el punto de vista de la fonética el "desarrollo del fonema /ch/ al principio de la palabra puede ser, dice, una similación esporádica producto de un refuerzo de articulación, habida cuenta de la debilidad que presenta la palabra Uche".
Cristianizada con la llegada de San Indalecio, uno de los siete Varones Apostólicos discípulos de Santiago, fue Urci sede episcopal, cuyo primer Obispo fue este Santo Varón al que sucedieron otros, el primero de ellos documentado fue Cantonio, presente en el Concilio de Elvira, seguido de otros como Marcelo, asistente al Concilio de Toledo del año 633, Palmacio, asistente al de Toledo de 665, Avito, presente en el de la misma ciudad en 688, Genesio, asistente al concilio cordobés de 862… que andando el tiempo pasaron la sede del lugar primitivo al lugar de Pechina.
De tiempos paleocristianos datan numerosos fragmentos de terra sigilata aparecidos en el Chuche, invariablemente decorados con una cruz.
Conservando la denominación de urcitana parece, pues, que pasó la antigua sede a Pechina, ya la Bayyana de los árabes, tolerantes con la imagen de la Virgen María que presidía una de las puertas de la sólida muralla, en atención seguramente a la población mozárabe que con ellos convivía en la población. Del mismo modo que en Almería, donde finalmente se asentó la sede, se toleraba aún en el tercio 1º del siglo XII a la población mozárabe descendiente de los urcitanos y alhameños y otros habitantes del río, hasta que al fin fueron expulsados de su barrio de la Al Mudaina, a raíz del desarraigo de que fueron objeto en represalia a la incursión que en aquellas fechas realizó el Rey Alfonso el Batallador.
Reafirmado ya el poderío de los árabes, la antigua ciudad ibero-romana es prácticamente inexistente. Unas pocas casas y el Paredón, cuyo topónimo nos evoca la existencia de un resto considerable de muralla, quedarán como recuerdo de aquél primitivo asentamiento.
Bastante después debió surgir rio arriba una pequeña alquería, agrupando unas cuantas casas de labor formando el germen del futuro pueblo. Pequeño núcleo que adopta un sugestivo nombre de marcada raíz árabe: Ben Hadux, alusivo, sin duda, al clan familiar predominante en el origen del nuevo poblado: la kabila de los Beni Adux o Ben Hadux. Quien sabe si relacionados genealógicamente con el célebre Teodomiro, nombrado por el Rey don Rodrigo lugarteniente del reino cuando en el año 711 entró Tarik en la Península. A Teodomiro le nombra el Himyari: Tudmir Ben Abdus ( Teodomiro, hijo de Abdus) y otro cronista árabe, el Dabby, Teodomiro Ben Gabdus. Este nombre de Abdus, además de permanecer en Benahadux, perdura en un monte de la sierra de María y supervivió hasta fines del siglo XVI en una torre del sitio de la ciudad de Vera. Con independencia de la relación que con este personaje pudiera existir, el nombre ha de deberse a una circunstancia similar, pues de todos es sabido el interés que el árabe dio siempre a la genealogía. Conservándose lo fundamental la denominación original a través del tiempo con las ligeras variantes de Benahadux, Aben-Adux, Benahauz, Benhadux, Benadux...que de todas estas formas, y aún más, lo hallamos reflejados en los documentos.
Al poco de la conquista del reino por los Reyes Católicos se produce -1.489/90- el repartimiento de casas y tierras a los nuevos pobladores y Benahadux aparece como uno de los lugares de mayor importancia en el repartimiento. Conformando un núcleo considerable a juzgar por la cantidad de casas que se reparten, sin contar con las de moros que permanecen en la tierra. Por entonces el olivar y la parra son los cultivos más significativos; de los 16.000 olivos repartidos en Almería y sus 16 lugares, 2.600 pertenecen a Benahadux que ocupa, tras Pechina, el segundo lugar en aquel cultivo. Con cien tahullas de parra ocupaba el primer puesto entre los demás lugares que se repartían entre todos las restantes 300.
La huerta, en cambio, escasa, la viña ausente y poco más de 3.000 árboles, entre los que primaban los granados, albaricoqueros, ciruelos, higueras, morales y pocos  naranjos, limas y limoneros.
Las mejores fincas de aquel repartimiento pasaron a la Iglesia y a los  caballeros notables de la conquista y así al comendador mayor de León, Don Gutierre de Cárdenas, recibió en Benahadux las casas y heredades de Hacen Borron, de Abul Gamar y otras en Alquevira y en los barrancos del Necí, de Bardulí y de Caíd, así como otra “heredad con su casa e  torre e aceña e alberca”.
Por aquella fecha totalizaba el pequeño núcleo y el término cuarenta y ocho casas y por entonces también se llevó a cabo la construcción de la iglesia la cual no se verá eregida en parroquia hasta el año 1.505, con el título de Santa María de la Cabeza y patronato de San José, quedando sujetas a ella las iglesias de Pechina y de Alhamilla. El templo, el clásico cubierto con armadura de parhilera, no sé si es el antecedente al que hoy existe o la .ermita" arruinada en el interior de la población a la que se refiere Madoz. a mediados del siglo XIX.
Durante el transcurso del siglo XVI poco incremento experimentó Benahadux. Al tiempo de la sublevación morisca en 1.569, cuando ya han transcurrido más de setenta años de la conquista, componen el núcleo urbano trece casas, repartidas entre cuatro pequeñísimas calles: la de la Iglesia, de las monjas, Moratel y la Romayla. Las demás viviendas, más de cuarenta, se diseminaban por la vega, y entre todas daban cobijo a 225 moriscos y 10 cristianos viejos a los que presumo agrupados en el citado núcleo por razones de seguridad.
Labraban por aquel entonces 31 tahullas de huerta y otras 201 de regadío y 102 de parras, de secano 230 fanegas; en todas aquellas tierras crecían más de 4.800 olivos, 2.700 moreras, 1.300 higueras y 3.500 frutales.
En proporción inversa a la población, las tierras "eran las más propiedad de los criatianos viejos y monasterios; los morisco "los más de ellos no tenían hacienda, sino que vivían por arrendamiento".
Cuando en la navidad de 1.568 aquellos moriscos, como todos los del reino de Granada, se alzaron contra la autoridad de Felipe II, Benahadux, en su modestia, aportó más de un sublevado a la rebelión, en cuyos primeros momentos cobró un inusitado protagonismo según nos refiere más de un cronista de aquella guerra. Y fue a raíz de que en los  últimos días de 1.568 se reunieron en el término 1.400 hombree que abrigaban el deseo de apoderarse de Almería y su alcazaba, a las órdenes de un morisco de Huécija llamado Brahem el Cacis, quien jactancioso había mandado decir al capitán García de Villarroel que “el día de Año Nuevo se vería con él en la Plaza de Almería".
Mientras esperaba refuerzos de Níjar y otros lugares se hizo fuerte en un cerro de Benahadux, el "chutre” le llama Hurtado de Mendoza, y desde allí redobló las bravatas y desafíos. Temeroso Villarroel de que pudiera incrementarse el número de sublevados y cayeran sobre la capital, corrió a tratar de conocer el grado de fuerza que poseían los sublevados y trató por medio de un regidor y un maestro escuela el que los moriscos depusieran la actitud intento éste que resultó vano. En són de guerra tanteó al enemigo y tornó a Almería.
A la noche siguiente, con 145 arcabuceros de a pié y 35 de a caballo y varios caballeros y nobles se puso en camino hacia Benahadux, donde llegó dos horas antes de la amanecida. Situados los moros en el cerro al que solo se podía acceder por una estrecha senda, confundieron con las luces del alba a los cristianos con ovejas que esperaban para alimentar a la tropa, ya que por orden de Villarroel y para ser reconocidos entre ellos llevaban las camisas encima de las ropas. Presentada la batalla acabaren los moriscos desmayando a excepción de Brahem el Cacís que luchó con denuedo hasta que un soldado le mató de un arcabuzazo.
Los más de los moros, poniendo más confianza en los pies que en las manos huyeron del cerro, siendo perseguidos y muertos cuantos fueron alcanzados, "sin tomar hombre a vida”. Aquel mismo día de la acción, descrita minuciosamente por el cronista Mármol Carvajal, regresó la tropa a Almaría donde fue recibida con el júbilo de sus atribulados cristianos viejos, de los que tan solo 600 eran útiles para el manejo de las armas, y convivían recelosos, con más de mil moriscos. Todas las enseñas de los moros quedaron expuestas a la curiosidad pública y, con ellas, la cabeza de Brahem, quien, ironiza Mármol, acabó cumpliendo la palabra que había dado de hallarse en la plaza de Almería en año Nuevo.
Por esta época le mayor parte de las tierras pertenecían a hacendados que viven habitualmente en Almería. Y así tenemos a don José de Almansa propietario de los cortijos y molino harinero de San Miguel; a don Roque Hernández, con casas en el pueblo y en El Chuche; don Pedro Nin de Cardona, con tierra y una almazara en el barrio bajo del lugar; don Juan Francisco de Perceval, con casa cortijo y un molino movido por un caballo; don Luis de Palenzuela, con hacienda y un molino en el pago de la Carrera así como la llamada “almazara Palenzuela”; don Peligros Schiafino, con un molino harinero en El Chuche.
El convento de las monjas de la Purísima Concepción de Almería poseía varias casas cortijos, tierras de riego y secano y abundante arbolado. La obra Pia de D. Gerónimo Briceño tenía propiedades en la huerta de Mora y en la rambla del Arco. En menor cantidad poseían también bienes el Hospital de Santa María Magdalena y los Niños Expósitos de la ciudad de Almería.
Se pagan censos a tres ricos forasteros: don Nicolás Moreno Beltrán-Serrato, de Granada, y al Marqués del Carpio y al Conde de Sevilla la Nueva, vecinos ambos de Madrid.
Censos también reciben los Conventos almerienses de Santo Domingo, San Francisco y de la Trinidad, la capellanía de Araoz, propia de le Iglesia de Almería, la capellina del Deán Ortega y los beneficiados de San Pedro.
De las fincas de particulares arriba citadas tan sólo creo reconocer o identificar dos. La primera de don Juan Francisco Pérez de Perceval y Santa Cruz (Almería, 1.699-1754) figurante noble de la Catedral, capitán de la Milicias de Pechina desde 1.732 y teniente de alcaide de la Alcazaba de Almería. Parece tratarse de la llamada del mayorazgo de Perceval, en cuya familia ha permanecido hasta el presente siglo. Poseía torre fuerte y quizá fuera morada de un Cristóbal Perceval al que hallamos testando en Benahadux en 1.922.
La otra finca es la de don José de Almansa Saavedra (n. en Almería 1.698) noble de la parroquia de la Catedral, castellano del castillo de San Pedro, cuyo hijo Miguel de Almansa Uriarte recibió el titulo de Vizconde del Castillo de Almansa de Carlos III en 24 de Julio de 1.773, en atención a los méritos de sus antepasados y a haber hecho cesión de la alcaldía del castillos de Ssn Pedro a la Corona. Primitivamente eran tres los cortijos que ocupaban el barranco y vega de San Miguel, con 98 tahúllas de riego del río y siete  fanegas de secano repartidas entre el citado barranco y el pago llamado del Peral. En uno de los cortijos se hallaba un molinero harinero de 2 piedras. Convertida la finca en recreo de sus descendientes, fue experimentando sucesivas mejoras el caserío, en el que se fijaron las armas del linaje de Almansa así como las correspondientes al marquesado del Cadimo y baronía de Toga, incorporados por posteriores enlaces al tronco familiar. Desde antiguo contó con una ermita puesta bajo la advocación de San Miguel, al que anualmente se le hacía una popular romería, correspondiéndole al templo una misa de jubileo cada 29 de Septiembre. La talla antigua del arcángel desapareció en la pasada guerra y se talló una nueva por Perceval a encargo de doña Carmen de Almansa en los pasados años cuarenta.
Otro cortijo singular, aunque de factura más moderna, es el llamado de Dos Torres, junto al Chuche, al parecer gentil obsequio de don Bernardo Campos Rambaud a su prometida doña Ana Medina Jiménez. Ignoro si esta hermosa construcción del siglo XIX sustituyó a algún primitivo cortijo lo cierto es que ya se ha convertido con sus dos torres y el magestuoso paseo del palmeral  que le precede en todo un símbolo para Benahadux.
A mediados del siglo XIX experimenta Benahadux un notable crecimiento de población, de tal modo que casi dobla en número de habitantes con respecto a la misma época del siglo anterior, y con ello aumenta en consecuencia el número de viviendas superándose las 140 repartidas entre las numerosas calles y plazas de la Constitución, de traza rectangular y la Iglesia, cuadrada.
Hasta entonces la agricultura, que constituía la única fuente de riqueza para el pueblo, hace sitio a la minería y así tenemos ya en 1.847 por todo el monte del término más de cien minas de la galena plomiza, cuyo laboreo producían unas ochenta mil arrobas de mineral.
Decae el beneficio de este mineral al tiempo en que decae finalmente en toda la sierra de Gádor. Pero la minería va a significarse de nuevo en Benahadux con la aparición de yacimientos de azufre de la Partala, explotación que desde los inicios del presente siglo va a ser prácticamente ininterrumpida hasta el año 1.949 en que la paraliza la sociedad almeriense que la poseía.
En la actualidad cuenta Benahadux con todos los servicios, posee colegios, mercado, biblioteca pública municipal y hasta un bonito y didáctico museo de reproducciones arqueológicas.
Presenta un cuidado conjunto y experimenta, por días, un gran crecimiento urbanistico. Algo que en nada recuerda ni se parece al Benahadux descrito por el cronista de 1.928 “un pueblo con el aspecto lánguido y el empaque humilde de su conjunto que es como un pajarillo maltrecho a ras de tierra”.

En vista de cuanto antecede estimo que , tanto del pasado como del presente de Benahadux y su término municipal pueden destacarse con especial singularidad las siguientes
CIRCUNSTANCIAS FUNDAMENTALES:

1º.- Haber constituido su término tierra de asiento de diferentes culturas, desde la prehistoria a la romanización.

2º.- El largo asentamiento de los árabes en el territorio ocasionando no pocas influencias y legándole la predenominación de Benahadux que hoy conserva.

3º.- Su trayectoria minera durante el pasado siglo XIX y la primera mitad del presente, primeramente con la galena de plomo y luego con el azufre.

4º.- La agricultura como medio tradicional de vida de sus habitantes, desde sus orígenes a la actualidad.

5º.- El río, accidente que proporciona la mayor parte del agua de riego y es elemento unificador de todos los pueblos de la comarca.



Teniendo, pues, en cuenta las circunstancias ya expuestas, y con el fin de perpetuarlas debidamente en el escudo municipal que se proyecta, propongo las siguientes

REPRESENTACIONES HERÁLDICAS
-  Para representar la primera circunstancia se ha recurrido a la pieza cerámica que simbolizan las antiguas culturas.
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-    Representa la 2ª circunstancia la leyenda BEN  HADUX.
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- Representa la actividad mineras la que se alude en la tercera circunstancia se ha recurrido a un trozo de mineral de azufre.
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-     La 4ª circunstancia queda representada por el color sinople de la punta del escudo.

- El río, quinta y última  de las circunstancias señaladas, quedará  representada por las ondas de plata y de azur.
-     
Consideradas ya las circunstancias significativas y el modo de representarlas y simbolizarlas, estimo apropiado y correcto el siguiente

ORDENAMIENTO DEL ESCUDO

Escudo de un  solo cuarte; de gules un lazo de plata con dos fajas irregulares de gules y un trozo de mineral de oro, puestos en faja; en jefe la leyenda BEN-HADUX con letras de oro; la punta de sinople con una faja ondulada, con cuatro ondas de plata y tres de azur.
Deberá timbrarse el escudo con la corona real de España, y su forma deberá ser siempre la española clásica, tal como figura en el proyecto que se acompaña, es decir, un cuadrilongo redondeado en su parte inferior.
Es todo cuanto puedo informar (x) al Iltre. Ayuntamiento de Benahadux (Almería) en respuesta al acuerdo citado de 25 de Agosto de 1.990.

Almería, 25 de Febrero de 1.991.
 Jose Luis Ruz Márquez

Este es el proyecto original del escudo de Benahadux que tras algunas modificaciones fue aprobado por la Consejería de Gobernación de la Junta de Andalucía en decreto 142/1.994 de 12 de julio:
por el que se autoriza al Ayuntamiento de Benahadux (Almería) para adoptar su Escudo Heráldico Municipal.
El Ayuntamiento de Benahadux (Almería) ha estimado oportuno adoptar su Escudo Heráldico Municipal a fin de perpetuar en él los hechos más relevantes y peculiares de su pasado histórico.
A tal efecto, y con arreglo a las facultades que le confieren las disposiciones legales vigentes, y de conformidad con el acuerdo adoptado por el Ayuntamiento Pleno en sesión celebrada el día 29 de enero de 1993, elevó a esta Consejería de Gobernación, para su definitiva aprobación, el correspondiente proyecto y memoria des­criptiva del mismo.
El expediente se sustanció conforme a las normas establecidas al respecto en la Ley de Bases del Régimen Local y en los artículos 186, 187 y 188 del Reglamento de Organización, Funcionamiento y Régimen Jurídico de las Entidades Locales, de 28 de noviembre de 1986, y con el informe preceptivo emitido por la Real Academia de la Historia, en sesión celebrada el día 29 de abril de-1994,
El artículo 13.3 del Estatuto de Autonomía, confiere competencias a la Comunidad Autónoma de Andalucía en materia de Administración Local.
En su virtud, al amparo de lo dispuesto en el artículo 26.15 de la Ley 6/1983, de 21 de julio, del Gobierno y la Administración de la Comunidad Autónoma, a propuesta del Consejero de Gobernación y previa deliberación del Consejo de Gobierno en su reunión del día 12 de julio de 1994,
DISPONGO
Artículo Único. Su autoriza al ilmo. Ayuntamiento de Benahadux (Almería), para adoptar su Escudo Heráldico Municipal que quedara organizado en la forma siguiente:
Escudo Partido:
1- de gules, una vasija esférica en jefe, y una hoja de morera en punta, ambas de oro;
2- de verde, una faja ondeada de plata.
Timbrado con la Corona Real Española.
Sevilla, 12 de julio de 1994.
MANUEL CHAVES GONZÁLEZ Presidente de la Junta de Andalucía, en funciones.
ÁNGEL MARTIN-LAGOS CONTRERAS Consejero de Gobernación, en funciones.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

Interesante articulo, estoy de acuerdo contigo aunque no al 100%:)

ben.azorin dijo...

Me interesaría saber en lo que no estás de acuerdo por si tengo que rectificar algo.
Estamos abiertos a sugerencias y opiniones.
Gracias...